agarra un pincel, ponte un poco de maquillaje.
Esconde las cicatrices para que el temblor se marchite a lo lejos…
así lo quisiste…
ya vas a inventarte otra fabula?…
así lo quisiste…
yo… no creo que confíes
en… mi…
auto justificado suicidio…
padre!
en tus ojos me desamparaste
madre!
en tus pensamientos me desamparaste…” *
Esconde las cicatrices para que el temblor se marchite a lo lejos…
así lo quisiste…
ya vas a inventarte otra fabula?…
así lo quisiste…
yo… no creo que confíes
en… mi…
auto justificado suicidio…
padre!
en tus ojos me desamparaste
madre!
en tus pensamientos me desamparaste…” *
Mid observaba totalmente abstraído esos enormes
ojos azules, los reflejos de la luz, las pupilas, las pestañas, el colorido
maquillaje alrededor de ellos. Pareciera que el tiempo se hubiera detenido,
pareciera que la belleza de la creación misma se mostraba ante su mirada
exaltada, no existía nada ni nadie más, solo él y esa hermosa joven.
La figura de esta chica era de aquellas que no pasaba desapercibida, un “frondoso” pero corto cabello de color rojo oscuro llevado hasta la altura del cuello, tez clara con alguna que otra peca sutilmente desvanecida en sus hombros, sus mejillas y sus manos; una nariz perfecta, ni roma ni larga, unos labios carnosos de rojo brillantes, cejas y pestañas finas, con algo de maquillaje azul y negro en los párpados, un solo pendiente en su oreja izquierda de lo que parecía ser una cruz o una espada con una pequeña joya roja que parpadeaba al vaivén reflejando la luz; llevaba puesta una pequeña blusa sin mangas de color negro, pero la tela del frente era de ese material casi traslucido, a pesar del escote algo pronunciado, sus bragas de color negro podían ser detalladas a través de la tela sin necesidad de mantener la mirada fija; llevaba unos jean color caqui claro sin bolsillos traseros que le ceñían a la cintura, denotando perfectamente sus caderas, no eran pantalones largos ya que solo llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, en sus pies lucia unas valetas sencillas de tono dorado opaco tal vez por el polvo del piso o por el desgaste y el uso con el tiempo, pero ese y otros detalles no importaban en realidad, aunque era el conjunto en su todo, ese todo lo que hacía que aquella joven fuera “ella” en ese momento, sus ojos azules eran lo que había hechizado a Mid desde el segundo que la vio. Que hermosa pensó Mid para sí mientras casi saboreaba cada letra de ese pensamiento, no era la primera muchacha que veía vistiendo algo así pero en esta joven todo era único y casi nuevo, diferente y especial, no sabía si era su apariencia, su maquillaje, su rostro o hasta su aroma lo que resultaba más que admirable, maravilloso, sublime; sin embargo sus ojos azules, esos "zafiros sosegadores" como Mid los describiría más adelante, lo que despertaba en el pensamientos turbulentos, entre excitación, adoración, desconcierto, temor y desde luego lujuria, esos inusuales y sugestivos ojos azules lo petrificaron completamente incitando sensaciones que se reproducían como corriente eléctrica a través de su cuerpo y se intensificaban al concentrarse en su vientre generando un vacío fantasmal y helado, un escalofrío recorrió rápidamente todo su ser congelando sus pies en el sitio donde se encontraba parado, cuando ella voltio la cabeza y pareciera regalarle una discreta sonrisa, un “ring” que resonó varios segundos en el aire rompió el hechizo en el último momento, Mid observó la fuente algo enojado, era un pequeño aparato incrustado en la pared sobre la puerta hidráulica trasera del bus con una pequeña luz verde que se encendía y apagaba intermitentemente, casi de inmediato la puerta se abrió dejando entrar algo de brisa cálida al interior del automotor, Mid volteo la cabeza para volver a mirar a su diosa, pero ella ya no se encontraba en su lugar, se había esfumado en una centésima de segundo, no había pasado a su lado y tampoco se encontraba en uno de los puestos cercanos, avanzo unos cuantos pasos hacia las sillas de adelante del bus pero tampoco la encontró, al escuchar cerrarse las puertas y mirar hacia atrás desesperado, se dio cuenta de que ella se había bajado y permanecía inmóvil en la esquina del paradero, en la distancia su rostro reflejaba algo de tristeza pero al observar a un sorprendido Mid le dedico una enorme sonrisa que irradiaba calma y ternura, mientras susurraba algo ella cerraba sus ojos y todo el azul desapareció.
La figura de esta chica era de aquellas que no pasaba desapercibida, un “frondoso” pero corto cabello de color rojo oscuro llevado hasta la altura del cuello, tez clara con alguna que otra peca sutilmente desvanecida en sus hombros, sus mejillas y sus manos; una nariz perfecta, ni roma ni larga, unos labios carnosos de rojo brillantes, cejas y pestañas finas, con algo de maquillaje azul y negro en los párpados, un solo pendiente en su oreja izquierda de lo que parecía ser una cruz o una espada con una pequeña joya roja que parpadeaba al vaivén reflejando la luz; llevaba puesta una pequeña blusa sin mangas de color negro, pero la tela del frente era de ese material casi traslucido, a pesar del escote algo pronunciado, sus bragas de color negro podían ser detalladas a través de la tela sin necesidad de mantener la mirada fija; llevaba unos jean color caqui claro sin bolsillos traseros que le ceñían a la cintura, denotando perfectamente sus caderas, no eran pantalones largos ya que solo llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, en sus pies lucia unas valetas sencillas de tono dorado opaco tal vez por el polvo del piso o por el desgaste y el uso con el tiempo, pero ese y otros detalles no importaban en realidad, aunque era el conjunto en su todo, ese todo lo que hacía que aquella joven fuera “ella” en ese momento, sus ojos azules eran lo que había hechizado a Mid desde el segundo que la vio. Que hermosa pensó Mid para sí mientras casi saboreaba cada letra de ese pensamiento, no era la primera muchacha que veía vistiendo algo así pero en esta joven todo era único y casi nuevo, diferente y especial, no sabía si era su apariencia, su maquillaje, su rostro o hasta su aroma lo que resultaba más que admirable, maravilloso, sublime; sin embargo sus ojos azules, esos "zafiros sosegadores" como Mid los describiría más adelante, lo que despertaba en el pensamientos turbulentos, entre excitación, adoración, desconcierto, temor y desde luego lujuria, esos inusuales y sugestivos ojos azules lo petrificaron completamente incitando sensaciones que se reproducían como corriente eléctrica a través de su cuerpo y se intensificaban al concentrarse en su vientre generando un vacío fantasmal y helado, un escalofrío recorrió rápidamente todo su ser congelando sus pies en el sitio donde se encontraba parado, cuando ella voltio la cabeza y pareciera regalarle una discreta sonrisa, un “ring” que resonó varios segundos en el aire rompió el hechizo en el último momento, Mid observó la fuente algo enojado, era un pequeño aparato incrustado en la pared sobre la puerta hidráulica trasera del bus con una pequeña luz verde que se encendía y apagaba intermitentemente, casi de inmediato la puerta se abrió dejando entrar algo de brisa cálida al interior del automotor, Mid volteo la cabeza para volver a mirar a su diosa, pero ella ya no se encontraba en su lugar, se había esfumado en una centésima de segundo, no había pasado a su lado y tampoco se encontraba en uno de los puestos cercanos, avanzo unos cuantos pasos hacia las sillas de adelante del bus pero tampoco la encontró, al escuchar cerrarse las puertas y mirar hacia atrás desesperado, se dio cuenta de que ella se había bajado y permanecía inmóvil en la esquina del paradero, en la distancia su rostro reflejaba algo de tristeza pero al observar a un sorprendido Mid le dedico una enorme sonrisa que irradiaba calma y ternura, mientras susurraba algo ella cerraba sus ojos y todo el azul desapareció.
Mid abrió los ojos y lo primero que observo fueros
las sucias vigas de madera que sostenían el techo a unos tres metros
aproximadamente encima suyo, el acabado era rustico y descuidado, se podían ver
pequeños orificios entre las placas de madera del techo por donde la luz del
sol penetraba y mostraban a un ojo agudo una gran cantidad de polvo suspendido
en el aire, a su lado derecho noto algo que parecía una sábana y que procedía
de un mueble que se encontraba a una altura superior a la suya, con una mirada más
observadora noto lo que parecían ser unos zapatos deportivos organizados al
otro lado del mueble, su lógica le dijo que se encontraba tendido en el piso de
una habitación desconocida, aparentemente sobre una alfombra, no tenía almohada
así que su cabeza le molestaba un poco por estar recostada sobre una superficie
tan plana, lentamente volvió la mirada al techo detallando el pobre acabado de
las vigas, luego susurro espaciosamente:
- Si este fuera mi techo… estaría mejor acabado y
de seguro mucho mejor cuidado...
Lo primero que llegó a su mente con el aroma fue
la vista casi infernal del Teatro Cido cubierto en llamas y con columnas de
sofocante humo negro saliendo por varias ventanas, definitivamente un
espectáculo dantesco pero luminoso totalmente fuera de lugar en la apagada
ciudad de Litora para ser un sábado en la noche, había aparcado la camioneta de
su tío a una cuadra de distancia al ver algo sospechoso, a pesar del terror que
le producían las llamas los gritos de auxilio del interior del teatro disiparon
sus dudas sobre si actuar o no, antes de que pudiera lanzarse hacia las llamas
que cubrían las puertas principales una mano fuerte le agarro el brazo y lo
detuvo en seco. - Espera chico, es inútil - dijo con una voz entrecortada
Giorgio Coleman, rápidamente y antes de que Mid le retirara la mano de su
brazo, él le señalo la parte del techo sobre las puertas principales hacia
donde él se dirigía, un arco de madera color blanco con algunas letras negras y
grises, toda la estructura ardía en llamas, las bases ya debilitadas por el
fuego cedieron y un amasijo de tablas y varillas se desplomaron sobre la puerta
principal, otra explosión desde el interior del edificio rompió los vidrios de
las ventanas del segundo piso, cristales de varios colores volaban por todas
partes perdiéndose en la oscuridad; Mid recordó también el techo interior del
viejo auto de su tío, era de un negro oscuro, extraño pero relajante, este
coche, un Pontiac GTO del '65 color vino tinto, era el auto favorito del
Consejero, el cual solo utilizaba en raras ocasiones especiales, Mid nunca se
percató cuando subió al asiento del copiloto, ni cuando su tío cargó un par de
cajas selladas, ni su mochila multipropósito, el carro ya iba en movimiento
dirigiéndose sin ruta aparente hacia las afueras del pueblo, pero estaba
oscuro, todo estaba oscuro, Mid solo asentía con desdén debido a su cansancio
ante todo lo que su tío le comentaba y le preguntaba, entre uno que otro
balbuceo, lo que le llego a la memoria de lo que su tío le dijo fue:
- ¿Quién es Luciana? - preguntó detrás de él con
tono autoritario y seguro la misma voz femenina de la cabaña; Mid aún se encontraba
desorientado, por lo que nunca se percató de cuando ella lo había seguido. -
Mencionaste su nombre varias veces mientras dormías, ¿es tu madre, una hermana…
una novia quizás? - volvió a preguntar insistentemente la joven.
Mid se incorporó lentamente y giro la cabeza para
observar a quien le hablaba, era la joven de ojos cafés de la noche de la
hoguera y la misma joven que le hablo cuando despertó en la habitación, su
respiración comenzó a agitarse un poco, así que rápidamente detallo a la figura
parada frente a él, se trataba de una "niña" en su concepto de
mediana estatura, complexión un poco robusta, cabello largo y fino pero con
rizos desorganizados, camiseta blanca, jean azules. Nada extraordinario, pensó;
la única novedad es su falta de zapatos ya que lo había seguido en calcetines
desde la cabaña, al igual que él también tenía una venda en su muñeca derecha
cubriendo una mancha de sangre.
Aunque su cabeza le palpitaba, pregunto para
cerciorarse – ¿Saya? Te llamas Saya Esllor, ¿no es así?
- No se responde una pregunta con otra pregunta,
eso es... descortés - replico Saya casi de inmediato, aunque un poco
desconcertada de que un “desconocido” supiera su nombre.
- Ok... ok... ok, lo siento, ¿Cuánto tiempo estuve
inconsciente? Siento que dormí una semana entera, ¿te molesta si hablamos
adentro por favor? La luz del sol me esta matando - después de unos segundos de
sostener la mirada de Saya, haberse hecho a un lado para que ella pasara
primero en dirección a la cabaña y al no recibir respuesta, Mid decidió
dirigirse primero sin detenerse a mirar si ella le seguía o no; parecieron
minutos aquellos segundos que tardó en llegar, sintiendo como una mirada
penetrante estudiaba todos sus movimientos, una vez dentro se sentó en una de
las sillas del salón y espero, Saya llego un par de minutos después con una
imagen de inseguridad, ella tenía esa cara de cuando debes darle explicaciones
a tus padres por algo malo que has hecho, mientras sostienes una mentira;
haciendo una mueca de desprecio ignoró la silla que Mid le había dejado frente
a él y siguió hacia la habitación, Mid no le dijo nada, al cabo de unos
segundos suspiró y cuando se había decidido a seguirla esta vez, ella se situó
bajo el marco de la puerta del cuarto con su libro entre las manos, desde allí observo
de forma inexpresiva pero muy superior a Mid.
- Ok, hablemos. Sí, mi nombre es Saya Esllor. - dijo
ella y antes de que el tuviera tiempo de responder algo, le dio la espalda de
nuevo, se adentró en la habitación y se sentó en la cama, Mid se dirigió
también al cuarto, pero se recostó en el marco de la puerta, inseguro, sin
mencionar palabra alguna, no se atrevió a entrar. Curiosamente y con la poca
luz pudo detallar mejor a Saya y se dio cuenta que
ella había estado llorando, sus ojos estaban aún muy irritados y su
cara enrojecida resaltaba en su pálida tez, sin embargo seguía mostrando una
apariencia de superioridad y autosuficiencia.
- Aun no me has respondido lo primero que te
pregunte - interrumpió Saya levantando un poco su voz.
Mid se percató de que ella se encontraba un poco
alterada, - ¿Primero me gustaría saber si sabes lo que esto significa? - dijo
Mid calmadamente levantando el brazo y enseñando la muñeca vendada con manchas
de sangre - porque yo… creo que tal vez estemos en algo serio… -
- Bien… sigamos con tu conversación, parece ser
más importante que mis prioridades. Podrías por favor ilustrarme en cuanto al
significado de nuestras heridas, no creo saber de qué se trata esto. - Mintió
Saya.
- Es una especie de ritual… como un matrimonio… esto
es como un sello... algo definitivo que…
Saya abrió los ojos fingiendo sorpresa y por un
momento pareció que fuera a llorar, eso asusto a Mid quien no dijo nada más.
Una mirada de odio se desprendió de Saya, eso
sí fue algo que no pudo ocultar, pero mientras se calmaba adquirió un look aun
peor, sonrió prepotentemente y de una manera muy sombría mientras miraba
fijamente a su compañero a la cara, calculando mentalmente las respuestas que
probablemente él le contestaría, trataría de mostrarle quien estaba en control
de la situación, sus conocimientos serian de mucha ayuda ya que siempre ganaba
cualquier discusión utilizando solo la lógica, y si eso fallaba como sucedía
algunas veces con sus hermanas simplemente utilizaría una llave de artes
marciales para reducir a un oponente físicamente, esperaba irritar a Mid y
convertirlo en un vergonzoso e inseguro remedo de hombre que ella
pudiera controlar, no quería un esposo, no lo necesitaba, aunque ya habían
pasado dos días y no tenía señal alguna ni instrucciones de cómo proceder,
conservaba la esperanza de que se tratara de una prueba de resistencia física,
en la cual ella conservaba la delantera, si hacía que Mid perdiera su compostura
y su espíritu de lucha o simplemente se rindiera al no poder convivir con ella
y escapara, ella ganaría y regresaba victoriosa a su casa. Saya pretendía
ignorar la venda en su muñeca, conscientemente se negaba a aceptar esa tontería
del matrimonio a través de ese ritual extraño, después de un rato dijo:
- Tal vez yo si sepa más que tú respecto a esto,
pero ese será tu problema ahora; te hice una pregunta hace unos instantes y aun
no me has brindado una respuesta, si así quieres jugar, nuevamente te diré que
ese es también tu problema; has estado dormido casi dos días Bidson, sin hacer
más que balbucear incoherencias, y si no quieres responder mis preguntas, guardarte
tus secretos y tu pasado, realmente no estoy interesada, ya conozco lo
suficiente de ti para mi gusto; fue solo un gesto de amabilidad. Aunque
tengamos que convivir, yo pondré las reglas, y la primera y quizás la más
importante de ellas es que esta será mi habitación, a la que tú no tienes
permitido ingresar, no me interesa saber dónde dormirás, ni me importa, no te
creas con derechos solo porque ahora eres mi... - su voz tembló por unos
instantes - …compañero de prueba, un compañero, eso te hace temporal y por ende
reemplazable, este sello de ritual se puede deshacer una vez termine y gane,
estoy totalmente segura. No te entrometas en mi camino y yo no te
molestare, se hacer las cosas y puedo sobrevivir acá sola, verbigracia estos
últimos días, así que no te quiero en mi habitación, ni cerca de ella, ni que
me estés mirando, ni que me estorbes en la cocina...
Mid se había quedado callado hasta ese
momento mientras Saya recitaba su discurso preparado, no de sorpresa sino
porque se le hizo extraño el término que ella utilizó al comienzo para
referirse a él como Bidson. Avivadamente Mid pensó que tal vez era alguna
clase de apodo o la forma en que denominaban a los novatos o a las personas de
menor rango en el pueblo de Saya, sin embargo aunque le parecía familiar
ese término, no sabía de dónde y su memoria parecía no querer funcionar en ese
momento; había notado el tono prepotente en el monologo de Saya quien aún
continuaba hablando y aunque no había escuchado la mayor parte de su discurso,
si capto lo más esencial, dormiría afuera y se mantendría a raya de ella. -
¿Quien se cree? ni siquiera es... bonita. - Pensaba Mid, - tal vez en su pueblo
no tenían espejos, o tal vez Saya era una de esas santurronas desaliñadas con
algún complejo y que confundían todo. Genial, genial, genial. - Continuaba deliberando
Mid, cuando de un momento a otro Saya hizo una pausa y pareciera que esperaba
una respuesta.
- Ya está. - Pensó Saya, mientas se sentaba en el
centro de la cama fingiendo superioridad
- Él va a explotar, me va a discutir,
no va a soportar, se sentirá mal y con lo débil que esta, tal vez y termine
enfermándose y se vaya, así yo gano.- Este
último pensamiento la hizo sonreír.
- Como quiera, señorita Esllor - respondió
tajantemente Mid, aunque después reconoció que fue un gran descuido el ceder
tanto sin haber escuchado completamente a Saya. Con el tiempo Mid había
aprendido el arte de no ser demasiado expresivo, ya fuera con sus ademanes o
con las facciones de su rostro, así que no demostró nada en su cara cuando le
respondió a Saya nuevamente:
Mid aposto todo su fachada de seguridad y
despreocupación en sus últimas palabras, porque creyó haber visto de reojo un
pequeño establo al lado de la cabaña, lo cual sería más que suficiente para
pasar el resto del día, ya mañana se ocuparía de la comida y en pensar que
hacer en aquella prueba; casi se desmaya del alivio al cerciorarse de que
efectivamente había un establo un poco más amplio y alto que la “habitación de
Saya”. Se acomodó en una litera que se encontraba en una esquina, y a pesar de
sentir un poco de hambre y sed, se durmió y soñó nuevamente con una hermosa
joven de ojos azules, sosegadores, lujuriosos y lejanos.
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* Chop Suey! - System of a Down
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1 comentario:
super me fascina como escribes como siempre esperare ansiosa el siguiente capitulo muakkk
monica
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