8 de julio de 2014

Mas allá del rojo y el azul - Capitulo III

“Despierta!
agarra un pincel, ponte un poco de maquillaje.
Esconde las cicatrices para que el temblor se marchite a lo lejos…
así lo quisiste…
ya vas a inventarte otra fabula?…
así lo quisiste…
yo… no creo que confíes
en… mi…
auto justificado suicidio…
padre!
en tus ojos me desamparaste
madre!
en tus pensamientos me desamparaste…” *


Mid observaba totalmente abstraído esos enormes ojos azules, los reflejos de la luz, las pupilas, las pestañas, el colorido maquillaje alrededor de ellos. Pareciera que el tiempo se hubiera detenido, pareciera que la belleza de la creación misma se mostraba ante su mirada exaltada, no existía nada ni nadie más, solo él y esa hermosa joven.

La figura de esta chica era de aquellas que no pasaba desapercibida, un “frondoso” pero corto cabello de color rojo oscuro llevado hasta la altura del cuello, tez clara con alguna que otra peca sutilmente desvanecida en sus hombros, sus mejillas y sus manos; una nariz perfecta, ni roma ni larga, unos labios carnosos de rojo brillantes, cejas y pestañas finas, con algo de maquillaje azul y negro en los párpados, un solo pendiente en su oreja izquierda de lo que parecía ser una cruz o una espada con una pequeña joya roja que parpadeaba al vaivén reflejando la luz; llevaba puesta una pequeña blusa sin mangas de color negro, pero la tela del frente era de ese material casi traslucido, a pesar del escote algo pronunciado, sus bragas de color negro podían ser detalladas a través de la tela sin necesidad  de mantener la mirada fija; llevaba unos jean color caqui claro sin bolsillos traseros que le ceñían a la cintura, denotando perfectamente sus caderas, no eran pantalones largos ya que solo llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, en sus pies lucia unas valetas sencillas de tono dorado opaco tal vez por el polvo del piso o por el desgaste y el uso con el tiempo, pero ese y otros detalles no importaban en realidad, aunque era el conjunto en su todo, ese todo lo que hacía que aquella joven fuera “ella” en ese momento, sus ojos azules eran lo que había hechizado a Mid desde el segundo que la vio. Que hermosa pensó Mid para sí mientras casi saboreaba cada letra de ese pensamiento, no era la primera muchacha que veía vistiendo algo así pero en esta joven todo era único y casi nuevo, diferente y especial, no sabía si era su apariencia, su maquillaje, su rostro o hasta su aroma lo que resultaba más que admirable, maravilloso, sublime; sin embargo sus ojos azules, esos "zafiros sosegadores" como Mid los describiría más adelante, lo que despertaba en el pensamientos turbulentos, entre excitación, adoración, desconcierto, temor y desde luego lujuria, esos inusuales y sugestivos ojos azules lo petrificaron completamente incitando sensaciones que se reproducían como corriente eléctrica a través de su cuerpo y se intensificaban al concentrarse en su vientre generando un vacío fantasmal y helado, un escalofrío recorrió rápidamente todo su ser congelando sus pies en el sitio donde se encontraba parado, cuando ella voltio la cabeza y pareciera regalarle una discreta sonrisa, un “ring” que resonó varios segundos en el aire rompió el hechizo en el último momento, Mid observó la fuente algo enojado, era un pequeño aparato incrustado en la pared sobre la puerta hidráulica trasera del bus con una pequeña luz verde que se encendía y apagaba intermitentemente, casi de inmediato la puerta se abrió dejando entrar algo de brisa cálida al interior del automotor, Mid volteo la cabeza para volver a mirar a su diosa, pero ella ya no se encontraba en su lugar, se había esfumado en una centésima de segundo, no había pasado a su lado y tampoco se encontraba en uno de los puestos cercanos, avanzo unos cuantos pasos hacia las sillas de adelante del bus pero tampoco la encontró, al escuchar cerrarse las puertas y mirar hacia atrás desesperado, se dio cuenta de que ella se había bajado y permanecía inmóvil en la esquina del paradero, en la distancia su rostro reflejaba algo de tristeza pero al observar a un sorprendido Mid le dedico una enorme sonrisa que irradiaba calma y ternura, mientras susurraba algo ella cerraba sus ojos y todo el azul desapareció.

Mid abrió los ojos y lo primero que observo fueros las sucias vigas de madera que sostenían el techo a unos tres metros aproximadamente encima suyo, el acabado era rustico y descuidado, se podían ver pequeños orificios entre las placas de madera del techo por donde la luz del sol penetraba y mostraban a un ojo agudo una gran cantidad de polvo suspendido en el aire, a su lado derecho noto algo que parecía una sábana y que procedía de un mueble que se encontraba a una altura superior a la suya, con una mirada más observadora noto lo que parecían ser unos zapatos deportivos organizados al otro lado del mueble, su lógica le dijo que se encontraba tendido en el piso de una habitación desconocida, aparentemente sobre una alfombra, no tenía almohada así que su cabeza le molestaba un poco por estar recostada sobre una superficie tan plana, lentamente volvió la mirada al techo detallando el pobre acabado de las vigas, luego susurro espaciosamente:

- Si este fuera mi techo… estaría mejor acabado y de seguro mucho mejor cuidado...

- Técnicamente lo es, así que bienvenidas serán tus reparaciones - respondió una voz femenina desde el otro lado de la habitación, sobresaltado Mid volvió la cabeza a su izquierda, había una pared con una pequeña ventana cubierta por otra sabana a juzgar por el color de la tela, a un lado de esa ventana se encontraba una joven sentada en una silla de madera, estaba en calcetines y con las piernas cruzadas en posición de loto, sobre su regazo se encontraba un libro de cubierta blanda color verde oscuro.

- Genial... - pensó Mid, mientras su cabeza palpitaba fuertemente como si fuera a explotar.

Rápidamente se sentó y aunque su cabeza aun le daba vueltas, el único pensamiento en ese momento era salir de ese lugar y verificar algo afuera, le urgía salir de ahí, la figura femenina del otro lado del cuarto solo se limitó a observarlo. Incorporándose como pudo abrió la puerta de la habitación y se encontró con un pequeño salón un poco más amplio, había una mesa en frente suyo con su mochila bien acomodada en el centro y tres sacos que parecía contener harina sobre tres sillas acomodadas junto a la mesa y al fondo algo que pareciera ser una vieja y sucia cocina, habían un par de alacenas sin puerta sobre el mesón principal y un horno alimentado por madera al rincón derecho, debían de haber dos ventanas escondidas por las corrientes de aire pero las sabanas colgadas cubriendo casi todas las paredes hacían un poco difícil ubicarlas, sin prestar más detalle a la habitación Mid aseguro rápidamente su mochila y abrió la puerta que pensaba daba al exterior, efectivamente se encontró ante un pórtico de madera, descendió los peldaños con una sensación del que aliviadamente abandona algo malo, dejo tras de él esa cabaña vieja con bases de piedra y tablones y troncos de madera. La luz directa del sol castigo fuertemente sus ojos por un minuto, desorientándolo y haciendo que perdiera un poco el equilibrio, después de recuperarse y respirar hondamente percibió los restos de una hoguera a escasos quince metros de donde se encontraba, sin saber porque, se dirigió al montón de cenizas aun humeantes y se sentó en el suelo, ahí era donde quería estar, el aroma de la madera quemada curiosamente hizo que se relajara y lentamente los recuerdos empezaron a aparecer.

Lo primero que llegó a su mente con el aroma fue la vista casi infernal del Teatro Cido cubierto en llamas y con columnas de sofocante humo negro saliendo por varias ventanas, definitivamente un espectáculo dantesco pero luminoso totalmente fuera de lugar en la apagada ciudad de Litora para ser un sábado en la noche, había aparcado la camioneta de su tío a una cuadra de distancia al ver algo sospechoso, a pesar del terror que le producían las llamas los gritos de auxilio del interior del teatro disiparon sus dudas sobre si actuar o no, antes de que pudiera lanzarse hacia las llamas que cubrían las puertas principales una mano fuerte le agarro el brazo y lo detuvo en seco. - Espera chico, es inútil - dijo con una voz entrecortada Giorgio Coleman, rápidamente y antes de que Mid le retirara la mano de su brazo, él le señalo la parte del techo sobre las puertas principales hacia donde él se dirigía, un arco de madera color blanco con algunas letras negras y grises, toda la estructura ardía en llamas, las bases ya debilitadas por el fuego cedieron y un amasijo de tablas y varillas se desplomaron sobre la puerta principal, otra explosión desde el interior del edificio rompió los vidrios de las ventanas del segundo piso, cristales de varios colores volaban por todas partes perdiéndose en la oscuridad; Mid recordó también el techo interior del viejo auto de su tío, era de un negro oscuro, extraño pero relajante, este coche, un Pontiac GTO del '65 color vino tinto, era el auto favorito del Consejero, el cual solo utilizaba en raras ocasiones especiales, Mid nunca se percató cuando subió al asiento del copiloto, ni cuando su tío cargó un par de cajas selladas, ni su mochila multipropósito, el carro ya iba en movimiento dirigiéndose sin ruta aparente hacia las afueras del pueblo, pero estaba oscuro, todo estaba oscuro, Mid solo asentía con desdén debido a su cansancio ante todo lo que su tío le comentaba y le preguntaba, entre uno que otro balbuceo, lo que le llego a la memoria de lo que su tío le dijo fue:

- Lo vas a hacer bien Mid, siempre…  potencial, quiero que sepas... cabaña, estará… bueno... tú lo entiendes, no?, te escribí… notas al azar… solapa… monstruo… léelo, recuerda… caballero ante todo… ya lo sabrás, solo sé… que lo vas a hacer… buen muchacho… - las frases y palabras sin sentido de su tío parecieron desaparecer de sus recuerdos y dar paso el calor abrasador de lo que fue la hoguera en frente suyo, una pira de fuego con llamas gigantes arrancadas del mismísimo infierno, a pesar de que fue durante la noche el calor de las brasas fue cruel y  angustiante; como una situación extraña le pareció que el fuego pareciera perseguirlo en circunstancias tan diferentes pero cercanas una de otra; ahora que Mid pudo comprobar que estaba en el mundo real, su cabeza empezó a dar vueltas nuevamente al recordar el escenario completo, su pueblo Litora, el teatro ardiendo en llamas, el haber sido conducido hasta ahí y puesto frente a otra persona, el extraño ritual, se miró la muñeca derecha y comprobó que no soñó aquella herida también, rápidamente su mente hizo un par de conexiones con algunas lecturas pasadas, fue un ritual de unión, había sido sellado con sangre y ahora debía tratar de entender el porqué de todo esto, que era esa tal "prueba" en la que él se encontraba metido.

- ¿Quién es Luciana? - preguntó detrás de él con tono autoritario y seguro la misma voz femenina de la cabaña; Mid aún se encontraba desorientado, por lo que nunca se percató de cuando ella lo había seguido. - Mencionaste su nombre varias veces mientras dormías, ¿es tu madre, una hermana… una novia quizás? - volvió a preguntar insistentemente la joven.

Mid se incorporó lentamente y giro la cabeza para observar a quien le hablaba, era la joven de ojos cafés de la noche de la hoguera y la misma joven que le hablo cuando despertó en la habitación, su respiración comenzó a agitarse un poco, así que rápidamente detallo a la figura parada frente a él, se trataba de una "niña" en su concepto de mediana estatura, complexión un poco robusta, cabello largo y fino pero con rizos desorganizados, camiseta blanca, jean azules. Nada extraordinario, pensó; la única novedad es su falta de zapatos ya que lo había seguido en calcetines desde la cabaña, al igual que él también tenía una venda en su muñeca derecha cubriendo una mancha de sangre.

Aunque su cabeza le palpitaba, pregunto para cerciorarse – ¿Saya? Te llamas Saya Esllor, ¿no es así? 

- No se responde una pregunta con otra pregunta, eso es... descortés - replico Saya casi de inmediato, aunque un poco desconcertada de que un “desconocido” supiera su nombre.  

- Ok... ok... ok, lo siento, ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? Siento que dormí una semana entera, ¿te molesta si hablamos adentro por favor? La luz del sol me esta matando - después de unos segundos de sostener la mirada de Saya, haberse hecho a un lado para que ella pasara primero en dirección a la cabaña y al no recibir respuesta, Mid decidió dirigirse primero sin detenerse a mirar si ella le seguía o no; parecieron minutos aquellos segundos que tardó en llegar, sintiendo como una mirada penetrante estudiaba todos sus movimientos, una vez dentro se sentó en una de las sillas del salón y espero, Saya llego un par de minutos después con una imagen de inseguridad, ella tenía esa cara de cuando debes darle explicaciones a tus padres por algo malo que has hecho, mientras sostienes una mentira; haciendo una mueca de desprecio ignoró la silla que Mid le había dejado frente a él y siguió hacia la habitación, Mid no le dijo nada, al cabo de unos segundos suspiró y cuando se había decidido a seguirla esta vez, ella se situó bajo el marco de la puerta del cuarto con su libro entre las manos, desde allí observo de forma inexpresiva pero muy superior a Mid. 

- Ok, hablemos. Sí, mi nombre es Saya Esllor. - dijo ella y antes de que el tuviera tiempo de responder algo, le dio la espalda de nuevo, se adentró en la habitación y se sentó en la cama, Mid se dirigió también al cuarto, pero se recostó en el marco de la puerta, inseguro, sin mencionar palabra alguna, no se atrevió a entrar. Curiosamente y con la poca luz pudo detallar mejor a Saya y se dio cuenta que ella había estado llorando, sus ojos estaban aún muy irritados y su cara enrojecida resaltaba en su pálida tez, sin embargo seguía mostrando una apariencia de superioridad y autosuficiencia.

- Mira...  - dijo Mid después de un largo silencio incomodo - Yo no tenía planeado esto, el estar acá, ni sé que hago acá, digo, no creo conocerte siquiera, si sabes algo, seria beneficiosos si...

- Aun no me has respondido lo primero que te pregunte - interrumpió Saya levantando un poco su voz.

Mid se percató de que ella se encontraba un poco alterada, - ¿Primero me gustaría saber si sabes lo que esto significa? - dijo Mid calmadamente levantando el brazo y enseñando la muñeca vendada con manchas de sangre - porque yo… creo que tal vez estemos en algo serio… -

- Bien… sigamos con tu conversación, parece ser más importante que mis prioridades. Podrías por favor ilustrarme en cuanto al significado de nuestras heridas, no creo saber de qué se trata esto. - Mintió Saya.

Mid pudo reconocer que el estilo de ritual, la hoguera, el pacto con sangre, la otra participante, etc., todo parecía concordar con alguna de aquellas ceremonias paganas donde unían a dos jóvenes en algo parecido a un matrimonio, claro que eso solo estaba descrito en lo que algunos llamarían un libro "prohibido", por lo que no muchos sabrían de que se trataba un ritual muy grave.

- Es una especie de ritual… como un matrimonio… esto es como un sello... algo definitivo que… 

Saya abrió los ojos fingiendo sorpresa y por un momento pareció que fuera a llorar, eso asusto a Mid quien no dijo nada más.

Una mirada de odio se desprendió de Saya, eso sí fue algo que no pudo ocultar, pero mientras se calmaba adquirió un look aun peor, sonrió prepotentemente y de una manera muy sombría mientras miraba fijamente a su compañero a la cara, calculando mentalmente las respuestas que probablemente él le contestaría, trataría de mostrarle quien estaba en control de la situación, sus conocimientos serian de mucha ayuda ya que siempre ganaba cualquier discusión utilizando solo la lógica, y si eso fallaba como sucedía algunas veces con sus hermanas simplemente utilizaría una llave de artes marciales para reducir a un oponente físicamente, esperaba irritar a Mid y convertirlo en un vergonzoso e inseguro remedo de hombre que ella pudiera controlar, no quería un esposo, no lo necesitaba, aunque ya habían pasado dos días y no tenía señal alguna ni instrucciones de cómo proceder, conservaba la esperanza de que se tratara de una prueba de resistencia física, en la cual ella conservaba la delantera, si hacía que Mid perdiera su compostura y su espíritu de lucha o simplemente se rindiera al no poder convivir con ella y escapara, ella ganaría y regresaba victoriosa a su casa. Saya pretendía ignorar la venda en su muñeca, conscientemente se negaba a aceptar esa tontería del matrimonio a través de ese ritual extraño, después de un rato dijo:

- Tal vez yo si sepa más que tú respecto a esto, pero ese será tu problema ahora; te hice una pregunta hace unos instantes y aun no me has brindado una respuesta, si así quieres jugar, nuevamente te diré que ese es también tu problema; has estado dormido casi dos días Bidson, sin hacer más que balbucear incoherencias, y si no quieres responder mis preguntas, guardarte tus secretos y tu pasado, realmente no estoy interesada, ya conozco lo suficiente de ti para mi gusto; fue solo un gesto de amabilidad. Aunque tengamos que convivir, yo pondré las reglas, y la primera y quizás la más importante de ellas es que esta será mi habitación, a la que tú no tienes permitido ingresar, no me interesa saber dónde dormirás, ni me importa, no te creas con derechos solo porque ahora eres mi... - su voz tembló por unos instantes - …compañero de prueba, un compañero, eso te hace temporal y por ende reemplazable, este sello de ritual se puede deshacer una vez termine y gane, estoy totalmente segura. No te entrometas en mi camino  y yo no te molestare, se hacer las cosas y puedo sobrevivir acá sola, verbigracia estos últimos días, así que no te quiero en mi habitación, ni cerca de ella, ni que me estés mirando, ni que me estorbes en la cocina...  

Mid se había quedado callado hasta ese momento mientras Saya recitaba su discurso preparado, no de sorpresa sino porque se le hizo extraño el término que ella utilizó al comienzo para referirse a él como Bidson. Avivadamente Mid pensó que tal vez era alguna clase de apodo o la forma en que denominaban a los novatos o a las personas de menor rango en el pueblo de Saya, sin embargo aunque le parecía familiar ese término, no sabía de dónde y su memoria parecía no querer funcionar en ese momento; había notado el tono prepotente en el monologo de Saya quien aún continuaba hablando y aunque no había escuchado la mayor parte de su discurso, si capto lo más esencial, dormiría afuera y se mantendría a raya de ella. - ¿Quien se cree? ni siquiera es... bonita. - Pensaba Mid, - tal vez en su pueblo no tenían espejos, o tal vez Saya era una de esas santurronas desaliñadas con algún complejo y que confundían todo. Genial, genial, genial. - Continuaba deliberando Mid, cuando de un momento a otro Saya hizo una pausa y pareciera que esperaba una respuesta.

- Ya está. - Pensó Saya, mientas se sentaba en el centro de la cama fingiendo superioridad 

- Él va a explotar, me va a discutir, no va a soportar, se sentirá mal y con lo débil que esta, tal vez y termine enfermándose y se vaya, así yo gano.-  Este último pensamiento la hizo sonreír.

- Como quiera, señorita Esllor - respondió tajantemente Mid, aunque después reconoció que fue un gran descuido el ceder tanto sin haber escuchado completamente a Saya. Con el tiempo Mid había aprendido el arte de no ser demasiado expresivo, ya fuera con sus ademanes o con las facciones de su rostro, así que no demostró nada en su cara cuando le respondió a Saya nuevamente:

- Quédese con la habitación, parece que usted la necesita más, estoy enseñando a dormir en el exterior y sobre el piso, y tampoco se preocupe por su bienestar, no me interesan las niñas de su edad, y en cuanto a la cocina, también puede quedársela, igual ni se cocinar - suspiro admitiendo ignorancia, luego dio media vuelta y calmadamente recogió su mochila de sobre la mesa una segunda vez y sin decir ni una sola palabra más salió  de la cabaña.

Mid aposto todo su fachada de seguridad y despreocupación en sus últimas palabras, porque creyó haber visto de reojo un pequeño establo al lado de la cabaña, lo cual sería más que suficiente para pasar el resto del día, ya mañana se ocuparía de la comida y en pensar que hacer en aquella prueba; casi se desmaya del alivio al cerciorarse de que efectivamente había un establo un poco más amplio y alto que la “habitación de Saya”. Se acomodó en una litera que se encontraba en una esquina, y a pesar de sentir un poco de hambre y sed, se durmió y soñó nuevamente con una hermosa joven de ojos azules, sosegadores, lujuriosos y lejanos.

A Saya le tomo casi cuatro minutos regresar de su estado de sorpresa, todo su mundo pareciera haberse salido totalmente de control; con sus hermanas y algunos compañeros de clases, sus discusiones siempre habían terminado dándole una victoria apabullante. Extraño tanto a sus hermanas y a su madre, incluso a su antigua mejor amiga con quien ya no hablaba pero en quien con certeza hubiera podido desahogarse totalmente, ni cuenta se había dado de que había enrollado su preciada biblia, aquel libro verde como si fuera un periódico sin importancia. Sabiendo que se encontraba sola rompió a llorar tratando de ser lo mas silenciosa posible.

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* Chop Suey! - System of a Down

1 comentario:

Anónimo dijo...

super me fascina como escribes como siempre esperare ansiosa el siguiente capitulo muakkk
monica