10 de julio de 2014

Lies and news

"Believe me"
you said, and I didn't see your mask but neither you saw mine,
In spite your education, your morality roots, your promises...

in the end
you were everything and nothing to me, 
you were just a facade to be loved,
a light in the darkness because someone decided to close its eyes,
everything... was just whispers, nonesense words, nothing more.
Reality sucks, and we just stood there dreamin a life,
watching how another being, so desperated, so lonely, so eager
just falls
in the end.
What a companion in the end, a tool to kill the time, 
but honesty was always a choise
Fake illusions? nah...
Unposken words? nah...

a mistake in the end, another memorie for to hide, to forget.
Then what was real?
Our despair and solitude? 
Our hope?
maybe, but again neither a punishment or a prize, just a lesson,
in the end
maybe we were really ourselves from begining 'till the end,
'till the very end.
"I lied to you"

8 de julio de 2014

Mas allá del rojo y el azul - Capitulo III

“Despierta!
agarra un pincel, ponte un poco de maquillaje.
Esconde las cicatrices para que el temblor se marchite a lo lejos…
así lo quisiste…
ya vas a inventarte otra fabula?…
así lo quisiste…
yo… no creo que confíes
en… mi…
auto justificado suicidio…
padre!
en tus ojos me desamparaste
madre!
en tus pensamientos me desamparaste…” *


Mid observaba totalmente abstraído esos enormes ojos azules, los reflejos de la luz, las pupilas, las pestañas, el colorido maquillaje alrededor de ellos. Pareciera que el tiempo se hubiera detenido, pareciera que la belleza de la creación misma se mostraba ante su mirada exaltada, no existía nada ni nadie más, solo él y esa hermosa joven.

La figura de esta chica era de aquellas que no pasaba desapercibida, un “frondoso” pero corto cabello de color rojo oscuro llevado hasta la altura del cuello, tez clara con alguna que otra peca sutilmente desvanecida en sus hombros, sus mejillas y sus manos; una nariz perfecta, ni roma ni larga, unos labios carnosos de rojo brillantes, cejas y pestañas finas, con algo de maquillaje azul y negro en los párpados, un solo pendiente en su oreja izquierda de lo que parecía ser una cruz o una espada con una pequeña joya roja que parpadeaba al vaivén reflejando la luz; llevaba puesta una pequeña blusa sin mangas de color negro, pero la tela del frente era de ese material casi traslucido, a pesar del escote algo pronunciado, sus bragas de color negro podían ser detalladas a través de la tela sin necesidad  de mantener la mirada fija; llevaba unos jean color caqui claro sin bolsillos traseros que le ceñían a la cintura, denotando perfectamente sus caderas, no eran pantalones largos ya que solo llegaban hasta la mitad de las pantorrillas, en sus pies lucia unas valetas sencillas de tono dorado opaco tal vez por el polvo del piso o por el desgaste y el uso con el tiempo, pero ese y otros detalles no importaban en realidad, aunque era el conjunto en su todo, ese todo lo que hacía que aquella joven fuera “ella” en ese momento, sus ojos azules eran lo que había hechizado a Mid desde el segundo que la vio. Que hermosa pensó Mid para sí mientras casi saboreaba cada letra de ese pensamiento, no era la primera muchacha que veía vistiendo algo así pero en esta joven todo era único y casi nuevo, diferente y especial, no sabía si era su apariencia, su maquillaje, su rostro o hasta su aroma lo que resultaba más que admirable, maravilloso, sublime; sin embargo sus ojos azules, esos "zafiros sosegadores" como Mid los describiría más adelante, lo que despertaba en el pensamientos turbulentos, entre excitación, adoración, desconcierto, temor y desde luego lujuria, esos inusuales y sugestivos ojos azules lo petrificaron completamente incitando sensaciones que se reproducían como corriente eléctrica a través de su cuerpo y se intensificaban al concentrarse en su vientre generando un vacío fantasmal y helado, un escalofrío recorrió rápidamente todo su ser congelando sus pies en el sitio donde se encontraba parado, cuando ella voltio la cabeza y pareciera regalarle una discreta sonrisa, un “ring” que resonó varios segundos en el aire rompió el hechizo en el último momento, Mid observó la fuente algo enojado, era un pequeño aparato incrustado en la pared sobre la puerta hidráulica trasera del bus con una pequeña luz verde que se encendía y apagaba intermitentemente, casi de inmediato la puerta se abrió dejando entrar algo de brisa cálida al interior del automotor, Mid volteo la cabeza para volver a mirar a su diosa, pero ella ya no se encontraba en su lugar, se había esfumado en una centésima de segundo, no había pasado a su lado y tampoco se encontraba en uno de los puestos cercanos, avanzo unos cuantos pasos hacia las sillas de adelante del bus pero tampoco la encontró, al escuchar cerrarse las puertas y mirar hacia atrás desesperado, se dio cuenta de que ella se había bajado y permanecía inmóvil en la esquina del paradero, en la distancia su rostro reflejaba algo de tristeza pero al observar a un sorprendido Mid le dedico una enorme sonrisa que irradiaba calma y ternura, mientras susurraba algo ella cerraba sus ojos y todo el azul desapareció.

Mid abrió los ojos y lo primero que observo fueros las sucias vigas de madera que sostenían el techo a unos tres metros aproximadamente encima suyo, el acabado era rustico y descuidado, se podían ver pequeños orificios entre las placas de madera del techo por donde la luz del sol penetraba y mostraban a un ojo agudo una gran cantidad de polvo suspendido en el aire, a su lado derecho noto algo que parecía una sábana y que procedía de un mueble que se encontraba a una altura superior a la suya, con una mirada más observadora noto lo que parecían ser unos zapatos deportivos organizados al otro lado del mueble, su lógica le dijo que se encontraba tendido en el piso de una habitación desconocida, aparentemente sobre una alfombra, no tenía almohada así que su cabeza le molestaba un poco por estar recostada sobre una superficie tan plana, lentamente volvió la mirada al techo detallando el pobre acabado de las vigas, luego susurro espaciosamente:

- Si este fuera mi techo… estaría mejor acabado y de seguro mucho mejor cuidado...

- Técnicamente lo es, así que bienvenidas serán tus reparaciones - respondió una voz femenina desde el otro lado de la habitación, sobresaltado Mid volvió la cabeza a su izquierda, había una pared con una pequeña ventana cubierta por otra sabana a juzgar por el color de la tela, a un lado de esa ventana se encontraba una joven sentada en una silla de madera, estaba en calcetines y con las piernas cruzadas en posición de loto, sobre su regazo se encontraba un libro de cubierta blanda color verde oscuro.

- Genial... - pensó Mid, mientras su cabeza palpitaba fuertemente como si fuera a explotar.

Rápidamente se sentó y aunque su cabeza aun le daba vueltas, el único pensamiento en ese momento era salir de ese lugar y verificar algo afuera, le urgía salir de ahí, la figura femenina del otro lado del cuarto solo se limitó a observarlo. Incorporándose como pudo abrió la puerta de la habitación y se encontró con un pequeño salón un poco más amplio, había una mesa en frente suyo con su mochila bien acomodada en el centro y tres sacos que parecía contener harina sobre tres sillas acomodadas junto a la mesa y al fondo algo que pareciera ser una vieja y sucia cocina, habían un par de alacenas sin puerta sobre el mesón principal y un horno alimentado por madera al rincón derecho, debían de haber dos ventanas escondidas por las corrientes de aire pero las sabanas colgadas cubriendo casi todas las paredes hacían un poco difícil ubicarlas, sin prestar más detalle a la habitación Mid aseguro rápidamente su mochila y abrió la puerta que pensaba daba al exterior, efectivamente se encontró ante un pórtico de madera, descendió los peldaños con una sensación del que aliviadamente abandona algo malo, dejo tras de él esa cabaña vieja con bases de piedra y tablones y troncos de madera. La luz directa del sol castigo fuertemente sus ojos por un minuto, desorientándolo y haciendo que perdiera un poco el equilibrio, después de recuperarse y respirar hondamente percibió los restos de una hoguera a escasos quince metros de donde se encontraba, sin saber porque, se dirigió al montón de cenizas aun humeantes y se sentó en el suelo, ahí era donde quería estar, el aroma de la madera quemada curiosamente hizo que se relajara y lentamente los recuerdos empezaron a aparecer.

Lo primero que llegó a su mente con el aroma fue la vista casi infernal del Teatro Cido cubierto en llamas y con columnas de sofocante humo negro saliendo por varias ventanas, definitivamente un espectáculo dantesco pero luminoso totalmente fuera de lugar en la apagada ciudad de Litora para ser un sábado en la noche, había aparcado la camioneta de su tío a una cuadra de distancia al ver algo sospechoso, a pesar del terror que le producían las llamas los gritos de auxilio del interior del teatro disiparon sus dudas sobre si actuar o no, antes de que pudiera lanzarse hacia las llamas que cubrían las puertas principales una mano fuerte le agarro el brazo y lo detuvo en seco. - Espera chico, es inútil - dijo con una voz entrecortada Giorgio Coleman, rápidamente y antes de que Mid le retirara la mano de su brazo, él le señalo la parte del techo sobre las puertas principales hacia donde él se dirigía, un arco de madera color blanco con algunas letras negras y grises, toda la estructura ardía en llamas, las bases ya debilitadas por el fuego cedieron y un amasijo de tablas y varillas se desplomaron sobre la puerta principal, otra explosión desde el interior del edificio rompió los vidrios de las ventanas del segundo piso, cristales de varios colores volaban por todas partes perdiéndose en la oscuridad; Mid recordó también el techo interior del viejo auto de su tío, era de un negro oscuro, extraño pero relajante, este coche, un Pontiac GTO del '65 color vino tinto, era el auto favorito del Consejero, el cual solo utilizaba en raras ocasiones especiales, Mid nunca se percató cuando subió al asiento del copiloto, ni cuando su tío cargó un par de cajas selladas, ni su mochila multipropósito, el carro ya iba en movimiento dirigiéndose sin ruta aparente hacia las afueras del pueblo, pero estaba oscuro, todo estaba oscuro, Mid solo asentía con desdén debido a su cansancio ante todo lo que su tío le comentaba y le preguntaba, entre uno que otro balbuceo, lo que le llego a la memoria de lo que su tío le dijo fue:

- Lo vas a hacer bien Mid, siempre…  potencial, quiero que sepas... cabaña, estará… bueno... tú lo entiendes, no?, te escribí… notas al azar… solapa… monstruo… léelo, recuerda… caballero ante todo… ya lo sabrás, solo sé… que lo vas a hacer… buen muchacho… - las frases y palabras sin sentido de su tío parecieron desaparecer de sus recuerdos y dar paso el calor abrasador de lo que fue la hoguera en frente suyo, una pira de fuego con llamas gigantes arrancadas del mismísimo infierno, a pesar de que fue durante la noche el calor de las brasas fue cruel y  angustiante; como una situación extraña le pareció que el fuego pareciera perseguirlo en circunstancias tan diferentes pero cercanas una de otra; ahora que Mid pudo comprobar que estaba en el mundo real, su cabeza empezó a dar vueltas nuevamente al recordar el escenario completo, su pueblo Litora, el teatro ardiendo en llamas, el haber sido conducido hasta ahí y puesto frente a otra persona, el extraño ritual, se miró la muñeca derecha y comprobó que no soñó aquella herida también, rápidamente su mente hizo un par de conexiones con algunas lecturas pasadas, fue un ritual de unión, había sido sellado con sangre y ahora debía tratar de entender el porqué de todo esto, que era esa tal "prueba" en la que él se encontraba metido.

- ¿Quién es Luciana? - preguntó detrás de él con tono autoritario y seguro la misma voz femenina de la cabaña; Mid aún se encontraba desorientado, por lo que nunca se percató de cuando ella lo había seguido. - Mencionaste su nombre varias veces mientras dormías, ¿es tu madre, una hermana… una novia quizás? - volvió a preguntar insistentemente la joven.

Mid se incorporó lentamente y giro la cabeza para observar a quien le hablaba, era la joven de ojos cafés de la noche de la hoguera y la misma joven que le hablo cuando despertó en la habitación, su respiración comenzó a agitarse un poco, así que rápidamente detallo a la figura parada frente a él, se trataba de una "niña" en su concepto de mediana estatura, complexión un poco robusta, cabello largo y fino pero con rizos desorganizados, camiseta blanca, jean azules. Nada extraordinario, pensó; la única novedad es su falta de zapatos ya que lo había seguido en calcetines desde la cabaña, al igual que él también tenía una venda en su muñeca derecha cubriendo una mancha de sangre.

Aunque su cabeza le palpitaba, pregunto para cerciorarse – ¿Saya? Te llamas Saya Esllor, ¿no es así? 

- No se responde una pregunta con otra pregunta, eso es... descortés - replico Saya casi de inmediato, aunque un poco desconcertada de que un “desconocido” supiera su nombre.  

- Ok... ok... ok, lo siento, ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? Siento que dormí una semana entera, ¿te molesta si hablamos adentro por favor? La luz del sol me esta matando - después de unos segundos de sostener la mirada de Saya, haberse hecho a un lado para que ella pasara primero en dirección a la cabaña y al no recibir respuesta, Mid decidió dirigirse primero sin detenerse a mirar si ella le seguía o no; parecieron minutos aquellos segundos que tardó en llegar, sintiendo como una mirada penetrante estudiaba todos sus movimientos, una vez dentro se sentó en una de las sillas del salón y espero, Saya llego un par de minutos después con una imagen de inseguridad, ella tenía esa cara de cuando debes darle explicaciones a tus padres por algo malo que has hecho, mientras sostienes una mentira; haciendo una mueca de desprecio ignoró la silla que Mid le había dejado frente a él y siguió hacia la habitación, Mid no le dijo nada, al cabo de unos segundos suspiró y cuando se había decidido a seguirla esta vez, ella se situó bajo el marco de la puerta del cuarto con su libro entre las manos, desde allí observo de forma inexpresiva pero muy superior a Mid. 

- Ok, hablemos. Sí, mi nombre es Saya Esllor. - dijo ella y antes de que el tuviera tiempo de responder algo, le dio la espalda de nuevo, se adentró en la habitación y se sentó en la cama, Mid se dirigió también al cuarto, pero se recostó en el marco de la puerta, inseguro, sin mencionar palabra alguna, no se atrevió a entrar. Curiosamente y con la poca luz pudo detallar mejor a Saya y se dio cuenta que ella había estado llorando, sus ojos estaban aún muy irritados y su cara enrojecida resaltaba en su pálida tez, sin embargo seguía mostrando una apariencia de superioridad y autosuficiencia.

- Mira...  - dijo Mid después de un largo silencio incomodo - Yo no tenía planeado esto, el estar acá, ni sé que hago acá, digo, no creo conocerte siquiera, si sabes algo, seria beneficiosos si...

- Aun no me has respondido lo primero que te pregunte - interrumpió Saya levantando un poco su voz.

Mid se percató de que ella se encontraba un poco alterada, - ¿Primero me gustaría saber si sabes lo que esto significa? - dijo Mid calmadamente levantando el brazo y enseñando la muñeca vendada con manchas de sangre - porque yo… creo que tal vez estemos en algo serio… -

- Bien… sigamos con tu conversación, parece ser más importante que mis prioridades. Podrías por favor ilustrarme en cuanto al significado de nuestras heridas, no creo saber de qué se trata esto. - Mintió Saya.

Mid pudo reconocer que el estilo de ritual, la hoguera, el pacto con sangre, la otra participante, etc., todo parecía concordar con alguna de aquellas ceremonias paganas donde unían a dos jóvenes en algo parecido a un matrimonio, claro que eso solo estaba descrito en lo que algunos llamarían un libro "prohibido", por lo que no muchos sabrían de que se trataba un ritual muy grave.

- Es una especie de ritual… como un matrimonio… esto es como un sello... algo definitivo que… 

Saya abrió los ojos fingiendo sorpresa y por un momento pareció que fuera a llorar, eso asusto a Mid quien no dijo nada más.

Una mirada de odio se desprendió de Saya, eso sí fue algo que no pudo ocultar, pero mientras se calmaba adquirió un look aun peor, sonrió prepotentemente y de una manera muy sombría mientras miraba fijamente a su compañero a la cara, calculando mentalmente las respuestas que probablemente él le contestaría, trataría de mostrarle quien estaba en control de la situación, sus conocimientos serian de mucha ayuda ya que siempre ganaba cualquier discusión utilizando solo la lógica, y si eso fallaba como sucedía algunas veces con sus hermanas simplemente utilizaría una llave de artes marciales para reducir a un oponente físicamente, esperaba irritar a Mid y convertirlo en un vergonzoso e inseguro remedo de hombre que ella pudiera controlar, no quería un esposo, no lo necesitaba, aunque ya habían pasado dos días y no tenía señal alguna ni instrucciones de cómo proceder, conservaba la esperanza de que se tratara de una prueba de resistencia física, en la cual ella conservaba la delantera, si hacía que Mid perdiera su compostura y su espíritu de lucha o simplemente se rindiera al no poder convivir con ella y escapara, ella ganaría y regresaba victoriosa a su casa. Saya pretendía ignorar la venda en su muñeca, conscientemente se negaba a aceptar esa tontería del matrimonio a través de ese ritual extraño, después de un rato dijo:

- Tal vez yo si sepa más que tú respecto a esto, pero ese será tu problema ahora; te hice una pregunta hace unos instantes y aun no me has brindado una respuesta, si así quieres jugar, nuevamente te diré que ese es también tu problema; has estado dormido casi dos días Bidson, sin hacer más que balbucear incoherencias, y si no quieres responder mis preguntas, guardarte tus secretos y tu pasado, realmente no estoy interesada, ya conozco lo suficiente de ti para mi gusto; fue solo un gesto de amabilidad. Aunque tengamos que convivir, yo pondré las reglas, y la primera y quizás la más importante de ellas es que esta será mi habitación, a la que tú no tienes permitido ingresar, no me interesa saber dónde dormirás, ni me importa, no te creas con derechos solo porque ahora eres mi... - su voz tembló por unos instantes - …compañero de prueba, un compañero, eso te hace temporal y por ende reemplazable, este sello de ritual se puede deshacer una vez termine y gane, estoy totalmente segura. No te entrometas en mi camino  y yo no te molestare, se hacer las cosas y puedo sobrevivir acá sola, verbigracia estos últimos días, así que no te quiero en mi habitación, ni cerca de ella, ni que me estés mirando, ni que me estorbes en la cocina...  

Mid se había quedado callado hasta ese momento mientras Saya recitaba su discurso preparado, no de sorpresa sino porque se le hizo extraño el término que ella utilizó al comienzo para referirse a él como Bidson. Avivadamente Mid pensó que tal vez era alguna clase de apodo o la forma en que denominaban a los novatos o a las personas de menor rango en el pueblo de Saya, sin embargo aunque le parecía familiar ese término, no sabía de dónde y su memoria parecía no querer funcionar en ese momento; había notado el tono prepotente en el monologo de Saya quien aún continuaba hablando y aunque no había escuchado la mayor parte de su discurso, si capto lo más esencial, dormiría afuera y se mantendría a raya de ella. - ¿Quien se cree? ni siquiera es... bonita. - Pensaba Mid, - tal vez en su pueblo no tenían espejos, o tal vez Saya era una de esas santurronas desaliñadas con algún complejo y que confundían todo. Genial, genial, genial. - Continuaba deliberando Mid, cuando de un momento a otro Saya hizo una pausa y pareciera que esperaba una respuesta.

- Ya está. - Pensó Saya, mientas se sentaba en el centro de la cama fingiendo superioridad 

- Él va a explotar, me va a discutir, no va a soportar, se sentirá mal y con lo débil que esta, tal vez y termine enfermándose y se vaya, así yo gano.-  Este último pensamiento la hizo sonreír.

- Como quiera, señorita Esllor - respondió tajantemente Mid, aunque después reconoció que fue un gran descuido el ceder tanto sin haber escuchado completamente a Saya. Con el tiempo Mid había aprendido el arte de no ser demasiado expresivo, ya fuera con sus ademanes o con las facciones de su rostro, así que no demostró nada en su cara cuando le respondió a Saya nuevamente:

- Quédese con la habitación, parece que usted la necesita más, estoy enseñando a dormir en el exterior y sobre el piso, y tampoco se preocupe por su bienestar, no me interesan las niñas de su edad, y en cuanto a la cocina, también puede quedársela, igual ni se cocinar - suspiro admitiendo ignorancia, luego dio media vuelta y calmadamente recogió su mochila de sobre la mesa una segunda vez y sin decir ni una sola palabra más salió  de la cabaña.

Mid aposto todo su fachada de seguridad y despreocupación en sus últimas palabras, porque creyó haber visto de reojo un pequeño establo al lado de la cabaña, lo cual sería más que suficiente para pasar el resto del día, ya mañana se ocuparía de la comida y en pensar que hacer en aquella prueba; casi se desmaya del alivio al cerciorarse de que efectivamente había un establo un poco más amplio y alto que la “habitación de Saya”. Se acomodó en una litera que se encontraba en una esquina, y a pesar de sentir un poco de hambre y sed, se durmió y soñó nuevamente con una hermosa joven de ojos azules, sosegadores, lujuriosos y lejanos.

A Saya le tomo casi cuatro minutos regresar de su estado de sorpresa, todo su mundo pareciera haberse salido totalmente de control; con sus hermanas y algunos compañeros de clases, sus discusiones siempre habían terminado dándole una victoria apabullante. Extraño tanto a sus hermanas y a su madre, incluso a su antigua mejor amiga con quien ya no hablaba pero en quien con certeza hubiera podido desahogarse totalmente, ni cuenta se había dado de que había enrollado su preciada biblia, aquel libro verde como si fuera un periódico sin importancia. Sabiendo que se encontraba sola rompió a llorar tratando de ser lo mas silenciosa posible.

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* Chop Suey! - System of a Down

Días...

Cuanto tiempo ha pasado ya? con tu ausencia todo parece distinto, se sobrevive, se vive; todo parece normal pero no es así. Diría que te odio, pero obviamente seria una mentira, diría que te extraño, pero es algo que ya sabes.


No, no es gracioso... pero sigo esperando.


Sarsem-Tepth (Ramses X-2)


URSHU RA (Alma de Ra) o Sarsem-Tepth sirvió como fiel sacerdote al ultimo monarca de la vigésima dinastía de Egipto, Ramses X, durante los años 1.104 a 1.099 A.C.

Poco se tiene realmente documentado sobre su participación durante el reinado de este faraón, los únicos detalles corresponden a descripciones breves sobre sus actividades en los papiros de Turin y de Tebas, además de relatos parciales en los extractos de los papiros de Chastor Troy de 936, de Theband y de Monok todos correspondientes a la dinastía XXII. 
Se sabe que fue discípulo y luego enemigo del sumo sacerdote de Amon, Amenhotep, quien se creía paralelo e incluso superior al faraón mismo; hasta la muerte de Ramses X, Sarsem-Tepth sirvió como Sacerdote y Jefe Militar para contrarrestar la amenaza de Amenhotep en los territorios Norte de Nubia.

Es uno de los pocos sacerdotes que excepcionalmente trascendieron a una figura divina y se le considera como un ayudante silencioso en el proceso de transición de muerte de los faraones.

Se le representa como un canario con cabeza humana, o como una serpiente con cabeza humana siempre sin boca y con alas extendidas formando un ángulo recto, sobre su cabeza sostiene el símbolo de las montañas; como dato curioso no es análogo ni en tiempo ni en representación a las Almas de Pe y a las Almas de Nejen, sim embargo se le considera dentro de la triada de “las Almas de Heliopolis” las cuales fueron adoradas colectivamente durante varios siglos.

A pesar de su origen humano, se le atribuyen la participación en uno de los mitos mas audaces y aun en estudio por parte de eruditos: fue parcialmente una encarnación de la Diosa Isis y logro robar el nombre secreto de Ra, con lo que pudo haber modificado la existencia desde los orígenes mismos de la humanidad, sin embargo logro ser atrapado por varios dioses del panteón, entre ellos Nemty, Seth y Horus, quienes lo castigaron convirtiendo su cuerpo en el de un animal de tamaño pequeño pero conservando su cabeza humana la cual no tenia boca, un castigo extraño que recuerda mas los mitos griegos que los egipcios; en algunos de los murales de la parte sur de la Necropolis se pueden encontrar varias figuras y pinturas donde se puede notar que su boca fue borrada posteriormente; en otros papiros solamente se le cita como el amante del faraón.

Se dice que Amenhotep corto su lengua y lo asesino después semanas de tortura al no haber querido revelar sus secretos, un proceso de momificación muy inusual fue usado para sus restos: al haber asistido fielmente en vida a su monarca su corazón fue el único órgano depositado en la cripta del faraón después de su ejecución (esto con el fin de romper el lazo de individualidad, sentimientos y consciencia con la vida y la muerte), los vasos canopos con sus órganos al igual que sus extremidades desmembradas fueron escondidos en otras tumbas en todo Egipto; su cabeza fue momificada aparte y se dice que su boca fue sellada y cocida mediante rituales especiales para que cuando volviera a la vida no pudiese hablar, esta fue llevada a través del mar y escondida en las tierras negras del norte, todas sus partes fueron selladas con una maldición. 
En 1968, los arqueólogos John Gomer y Lagion Doser, encontraron una cámara funeraria y un taller de momificación en la necrópolis con las dos primeras urnas correspondientes a los órganos de este sacerdote. Hasta la fecha se han encontrado nueve partes de la momia de Sarsem-Teph, los cuales pueden ser vistos en el Museo Escatologico de Arkham, una probable décima y undécima parte se encuentran como colección personal de Huang-Yao en Kyoto, Japón, y se presume que la cabeza se encuentra en Berlin.

26 de abril de 2014

Mas allá del rojo y el azul - Capitulo II



- Comete el desayuno por favor, sabes que los omelets de hoy son especiales - Saya levanto una ceja y medio arrugo la frente al escuchar aquellas palabras de la boca de su padrastro, el "señor Carson", así era como ella se dirigía hacia él. Saya era de las personas a quienes no le gustaban que le dijeran exactamente lo que ya sabía que debía hacer; además de eso, ella lo odiaba, su figura paterna le había sido impuesta estando muy joven y a pesar de que por algún tiempo se llevaron bien, desde hace unos meses su tolerancia hacia su padrastro se convirtió en hostilidad, su familia creía que se trataba de una simple transición en su proceso como adolescente, pero no era un odio solo hacia él, Saya parecía que odiaba a todos los hombres en general, como si todos y cada uno de ellos la hubieran ofendido gravemente y por descaro u osadía quisieran hablarle, contrariarla, enfrentarla y tal vez aplastarla, su padrastro definitivamente encabezaba la lista, a pesar de que hasta la fecha ha sido un padre ejemplar, un sencillo trabajador que se hizo cargo de una viuda  con sus tres pequeñas hijas y un muy reconocido hombre religioso en su localidad. Saya sabía que hacia mal, su religión no le permitía mantener semejante rencor, era inconcebible para su moral, un completo acto de ingratitud para su madre, y solo un show de rebeldía y envidia según sus hermanas, quienes obviamente estaban más del lado del señor Carson que de ella y sus constantes actos de desobediencia.

Como era natural a su edad, Saya era rebelde, mantenía un constante conflicto interno, sus creencias religiosas inculcadas desde muy pequeña le decían que debía ser respetuosa, obediente, agradecida y cariñosa hacia su padrastro, pero ella solo podía verlo como a un extraño, a un enemigo que quería engañar a su familia, a su madre, a sus hermanas; la forma en que hacía y decía las cosas acrecentaba el odio que le tenía, el simple hecho de que tan amablemente le pidiera que hiciera algo por él era más un reto, una imposición velada; Saya deseaba que su padrastro perdiera toda paciencia y tolerancia, que le gritara y le demandara respeto y obediencia y que como cualquier “troglodita” impusiera sus normas y órdenes a base de gritos y golpes, que se rompiera esa fachada de hombre amable y humilde; Saya podría defenderse físicamente en caso de ser necesario, sabía algo de jiujitsu gracias a algunas clases a las que asistió hace años, sería una heroína en la familia, eso le revelaría al mundo quien tenía la razón, quien era bueno y quien malo, sin embargo esa oportunidad parecía que nunca llegaría.

Saya Esllor era la hija mayor entre cuatro hermanas, cada una de ellas dos años mayor que la siguiente. Lidya, la madre, había enviudado hace ocho años en un accidente automovilístico y por no dejar a sus hijas sin una figura paterna decidió buscar un hombre que pudiera sostenerlas económicamente y que fuera según las disposiciones de su religión el más adecuado como padre y esposo, incluso sus antiguos suegros alabaron su elección y entre la sociedad de Boowdyur no se hubiera podido encontrar una mejor pareja felizmente casada y colmada de bendiciones. El señor Carson era una figura ejemplar y sin igual, una persona muy trabajadora, era el administrador en un almacén de insumos electrónicos, siempre sonriente, amable y dispuesto a escuchar a quien fuera, era una persona muy culta, religiosa y en sus debidos momentos, un romántico, tal y como lo había demostrado esa mañana al preparar el desayuno para el cumpleaños de su esposa, la escena en el comedor familiar era mas o menos así: varias pilas de omelets de varios grosores en forma de corazón y bañadas en miel, o al menos parecían tener forma de corazón, ya que el molde había sido improvisado con papel aluminio y sujetado con ganchos de engrapadora, dos jarras de jugo de naranja totalmente natural endulzado con miel, una ensalada de manzana y zanahoria toscamente cortadas y ralladas cubiertas en salsa de vinagreta y una que otra gota de miel en el centro, además de una jarra ancha en porcelana a medio llenar y con las palabra “miel” impresa varias veces alrededor de la misma, varias galletas de sal, una pequeña caja muy mal envuelta con un moño algo gracioso, un espléndido ramo de flores en el centro de la mesa principal además de otras decoraciones alrededor de la sala comedor que incluían dibujos de girasoles y abejas, todo con motivo del cumpleaños de Lidya, quien a pesar de sus cinco meses de embarazo y de la alegría sincera de sus hijas más jóvenes contuvo sus lágrimas de felicidad ante la expresión seca y de absoluta seriedad de su hija mayor quien aún se encontraba sentada ante el comedor familiar; las últimas semanas de su embarazo habían sido algo delicadas por lo que recientemente se encontraba más emocional que de costumbre, después de un largo suspiro, ya no pudo contener sus lágrimas y con una enorme sonrisa agradeció a todos por el temprano y sorpresivo detalle.

- Las niñas me ayudaron, tienes que estar orgullosa de cuan creativas se han vuelto, en especial Marai - Dijo el señor Carson señalando hacia la más pequeña de las niñas, ella era su primera hija juntos y hasta ahora la más consentida de la casa ya que pronto nacería Emanuel, el primer varón en la familia.

- Cuando vas a cambiar tu actitud hacia Kren? Es como si te hubiera hecho algo despreciable - Dijo Lydia en voz baja a su hija Saya sentándose a su lado en la mesa una vez le dieron un respiro después de las descripciones de todos los preparativos y las decoraciones, pero Saya rápidamente le interrumpió. 

- ¡No pasó nada!, ¡Ay! De que hubiera pasado algo madre, te aseguro que él no tendría esa sonrisa en su cara ahora mismo.

- ¡Saya! Porque eres tan… cruel con él, es mi  esposo y ha sido un padre maravilloso hasta ahora, tú lo querías hace algún tiempo y…

Nuevamente Saya se le adelanto:

- Al crecer empiezas a ver las cosas como son, a las personas como realmente son. Te volviste una… persona… sumisa desde que él llegó madre, agradezco lo que tú te has sacrificado por nosotras, pero a veces es como si no pudieras opinar o hacer nada sin su permiso, tu hubieras podido sacarnos adelante sola, hubieras continuado tu carrera, todos te hubiéramos apoyado, no lo necesitabas, no había razón para que buscaras un hombre.

- Las cosas no eran tan fáciles en ese entonces Saya, ya te lo he dicho varias veces, llegará el momento en que entenderás porque hice lo que hice, a veces tenemos que encarar ciertos sacrificios, este no fue... uno de ellos, no es bueno que una mujer este sola, sabes que escrito esta que el hombre y la mujer…

- Si madre, conozco ese pasaje… - Interrumpió Saya de nuevo, luego hizo una pausa tratando de que las palabras salieran de su boca - No tengo madera para esposa, creo, nada de esto es lo mío, nunca me voy… a casar - murmuró.

- Oh... es eso entonces? en cierta forma esa revelación me alivia, creo saber entonces el porqué de tu actitud, aunque… no sé cómo esperas formar una familia tu sola; es… un temor pasajero, es por tu edad, tu vocación ya se te revelará a su tiempo, no pienses en eso ahora, está bien, sabes ya hablaremos de eso; por ahora por favor sonríe, quiero verte sonreír estos días, comparte con nosotros, por hoy no quiero saber de conflictos y caras amargadas - Mientras le decía esto a su hija con un tono melancólico, Lidya le retiró un mechón de cabello que le cubría la cara y se lo paso por detrás de la oreja. Saya suspiro y fingió que esbozaba una sonrisa, se había vuelto muy hábil en fingir ciertas reacciones y decirle a las personas algo que quizás querrían oír; amaba y respetaba mucho a su madre aunque no estuviera de acuerdo con que ella hubiera sido relegada a un segundo plano por su padrastro, luego dijo en voz alta y con un tono sobresaltado:

- Gracias, te deseo un muy feliz cumpleaños má… ¡Ay! ¡Tú Regalo! Ya vuelvo. - Rápidamente subió a su cuarto no por el presente de cumpleaños olvidado, sino para huir. Una vez llego a su habitación cerró la puerta y se descargó en su cama como si hubiera acabado de llegar de un pesado turno de trabajo, este era su santuario, donde le gustaba pasar tiempo, siempre a solas, ya fuera leyendo sus libros o alguna de sus biblias, escuchando música de la única emisora góspel del área mientras hacia sus tareas o preparando y organizando su agenda diaria.

Saya era algo estricta y ordenada con sus cosas, pero con un pequeño defecto: era demasiado curiosa, y esa curiosidad y deseo de investigar era algo inusual, no se conformaba con las simple asignaturas del colegio, indagaba y buscaba más información en cuanto a historia, variables, ejemplos, contradicciones, biografías, etc… tenia pilas de fotocopias de libros y revistas bien organizadas con mucha información sobre algunos deberes escolares que realmente solo hubieran necesitado una respuesta afirmativa o negativa, en clase siempre daba a conocer su punto de vista y resúmenes de una manera algo orgullosa, presumiendo de sus conocimientos hacia sus compañeros, sus observaciones y respuestas no eran siempre bienvenidos por todos ellos ya que la veían como a una “nerd” que solo deseaba alargar de por si una clase aburrida y ser la sabelotodo, la mascota del  profesor; para Saya todos ellos sin excepción solo eran un grupo de flojos conformistas que no triunfarían en la vida y sus maestros solo lideres mediocres, a veces pensaba que el asistir a clases era una pérdida de tiempo, ya sabía mucho de todo y sus notas escolares eran una prueba; su audacia y curiosidad no solo la habían alejado de un círculo social sino que también la habían llevado a meterse en algunos problemas, varias veces se había quedado encerrada en la biblioteca devorando libros hasta tarde cuando ya la habían cerrado y tuvo que escabullirse por una ventana para regresar a su casa a tiempo, pronto eso se convertiría en una rutina; a veces investigaba en la sala de profesores, en el cuarto de mantenimiento, en las bodegas del colegio, revisaba a hurtadillas en los áticos y en los sótanos y leía rápidamente cuanto libro consideraba interesante de las bibliotecas de las casas en las que a veces trabajaba como niñera.

A pesar de su educación y de las advertencias de sus padres y del pastor de la iglesia, Saya tenía un gran interés sobre literatura no tan religiosa, le fascinaban algunas historias de ficción como Las Dimensiones de Zoe o la Trilogía de los Drones Olvidados, historias de aventura como La Corsaria Anastasia, El Alfabeto del Mar, El Lotus Inmortal, historias de romance como La Decisión más Sensata, Una semana y tres días en Paris y La Boda que estuvo a punto de ser Cancelada, relatos de vengadores con pasados tristes como en Búsqueda de un Lobo Huargo, La Determinación de Arhdiy y El Káiser Carmesí, le gustaban varias historias especialmente si el personaje principal era una joven mujer con quien se usualmente se identificaba, incluso había leído algunos relatos algo oscuros y tal vez herejes  sobre otros dioses milenarios y seres espaciales, tan solo un par de libros de una colección algo extensa pero escasa en la ciudad. La mayoría de estos escritos, por no decir todos, eran literatura prohibida, uno de tantos secretos que tenía, así como el sueño de un futuro muy lejos de la ciudad de Boowdyur, un futuro exitoso, una vida independiente, lo cual a pesar de ser un sueño era también un plan a largo plazo, ya tenía muchas cosas vislumbradas, algunas algo imposibles pero aun así planeadas, contaba con algunos ahorros y mentalmente y por internet ya había recorrido el camino fuera de la ciudad hacia la capital, autopistas, variantes, rutas para ciclistas, calles de un solo sentido, atajos, sabia cuanto costaba el alquiler de un carro, la estadía en un motel, el valor de un desayuno en varios paraderos así como las direcciones de varias agencias de trabajos temporales en la ciudad capital, y si todo fallaba aun podía contar con la ayuda de una tía paterna a quien toda la familia a excepción de Saya le había dado la espalda cuando revelo su orientación sexual, sabía que la profesión que deseaba estudiar le costaría mucho, desde muy joven se había decidido por el campo farmacéutico, algo que su familia apoyaba y que Carson generosamente estaba dispuesto a financiar, la idea de deberle algo así a su padrastro la saco de su ensoñación y la trajo a la realidad, tal vez su plan de independencia moriría como uno de sus tantos secretos. Saya se levantó de la cama y se dirigió hacia su closet, de una caja de cartón marcada como “cuadernos viejos”, saco una bolsa que contenía el regalo de cumpleaños para su madre, una hermosa placa redonda en madera con un ave tallada y pintada completamente a mano, le tomo un par de fines de semana pero su regalo estuvo listo con dos meses de anticipación, nadie supo de su proyecto. - Otro secreto más - Pensó.

La palabra “sacrificio” que su mama había utilizado en su anterior conversación vino a su mente. Saya había descubierto por error durante una de sus estadías hasta tarde en la biblioteca del colegio que había sido seleccionada para una extraña prueba, aunque no consiguió información acerca de la naturaleza de la misma si había escuchado al rector y a otros adultos comentar sobre las cualidades físicas y escolares  de las niñas Esllor con un señor al que se referían como el Consejero, también se había enterado que tendría un compañero masculino casi de su edad y oriundo de Litora, un poblado vecino, reconoció el apellido del chico cuando la junta lo pronuncio y casi maldijo en voz alta su mala suerte, pensó que no tendría mejor oportunidad de abandonar su pueblo natal y seguir su sueño que esta, aunque el hecho de que fuera la primer seleccionada le hacía sentir cierto orgullo, no le gusto para nada su emparejamiento, la reputación de su futuro compañero era conocida casi a nivel "mundial", sin embargo no podría huir fácilmente, porque una de las cláusulas que el Consejero demando era que en caso de que Saya no pudiera presentarse su reemplazo tenía que ser la siguiente de las otras niñas Esllor, y para su horror el Comisario Drake, quien también asistió a la reunión fue el primero en decir que no tenía objeción alguna, seguidos por el Pastor de la comunidad y el alcalde. Saya se vio en un aprieto, podría decirle a sus hermanas que escaparan con ella, pero que haría con tres menores de edad recorriendo medio país, seria secuestro y era seguro que sus hermanas no abandonarían a sus padres, no tenía a quien delatar el plan que tenían para ella, la “autoridad y la ley” estaban en esta conspiración, ya no tenía amigos en el colegio y aparentemente no se podía confiar en ningún adulto. ¿Y si le decía a su madre?, era seguro de que no le creyera y de que el señor Carson se enteraría ya que su mama le informaba de todo y sus padres no tenían secretos entre ellos y tal vez sería puesta en ridículo frente a la comunidad por el hombre que más odiaba, además así le creyera no quería deberle su salvación a su padrastro. ¿Y si escapaba? Tal vez seleccionarían a Triana su hermana menor, muy lista y muy obediente, pero demasiado ingenua, no podía dejar a sus hermanas con un pervertido, no era por religión, era su deber moral protegerlas siendo la mayor.

Sacrificio, sacrificio… esa palabra le taladraba la mente, ¿no habría otra opción? Sopeso todos factores como un problema matemático siempre dando el mismo resultado, ¿qué clase de prueba era aquella en la que varios ancianos tenían que reunirse tarde en la noche para seleccionar a sus participantes de forma tan sospechosa? ¿Porque tanto misterio? ¿Porque los principales jefes de la ciudad siguen y obedecen a un extraño? ¿Habrá alguna especie de recompensa si gano? ¿Porque debía ser un prueba en parejas y justo con ese? ¿Habría hecho algo malo en la comunidad anteriormente y que mereciera ese tipo de castigo, de exilio?

De un momento a otro se dio cuenta de varias cosas, algunas estudiantes sobresalientes de su colegio y otros similares habían sido sorpresivamente becadas y trasladadas a otros lugares sin que se volviese a saber de ellas, la gente simplemente se alegraba de dicha suerte, así que era obvio que ellas también fueron elegidas para esa extraña prueba, además a Saya la habían escogido por sus aptitudes tanto físicas como escolares, era una buena corredora, la segunda mejor ciclista después de su padrastro, sabía nadar muy bien, era una buena gimnasta y podría defenderse en un combate cuerpo a cuerpo en caso de necesitarlo, además conocía sobre acampar en bosques y montañas, sabia cocinar y hacer manualidades, sabia conducir vehículos pequeños y manejar un par de herramientas eléctricas, además hablaba tres idiomas y tenía tantos conocimientos sobre tantas cosas que se podría decir no habría mejor persona preparada fuera la prueba que fuera, no sería tanto un sacrificio, pensó, cuando volviera victoriosa todos reconocerían sus capacidades incluso su padrastro y tal vez la dejaría en paz para hacer lo que ella quisiera. Aunque se dio cuenta de la verdad se dijo a si misma que quería enfrentar ese reto y ganar como una muestra de amor fraternal, pero en realidad era más por vanidad propia, le pidió perdón a Dios por su pecado y fuerza y sabiduría para aceptar lo que se venía, tenía tal vez solo un par de días para compartir con su familia antes de irse a la prueba aquella, así que decidió tratar de pasarla bien con su madre y sus hermanas, luego cogió la placa para su mamá entre sus brazos y la apretó fuerte contra su pecho.

Cuando bajo no encontró a nadie en el comedor, tampoco en la estancia pero escuchó voces que provenían del patio, se percató que varias personas habían llegado por la cantidad de abrigos, sombreros y algunos paquetes con regalos sobre la mesa auxiliar del pasillo, al parecer gran parte de su comunidad religiosa había llegado temprano a felicitar también a su madre antes de asistir al servicio dominical de medio día. Al salir al patio dos de sus hermanas pasaron corriendo junto a ella, vio a sus abuelos maternos y paternos y al padre del señor Carson, vio a un par de tíos que no veía hace años y tímidamente los saludo levantando la mano, vio a varias señoras de la iglesia con sus esposos hablando con su madre que sostenía ya tres ramos de flores diferentes en sus brazos; sin titubear se dirigió a ella, orgullosa, sujetando la placa por ambos costados, de pronto Carson se travesó y colocando una mano sobre su hombro amablemente le dice:

- Espera Saya, quiero presentarte a un buen amigo mío que quería conocerte desde hace tiempo. - Sin más opción, Saya fue guiada hacia un hombre ya viejo pero bien vestido. La reacción de Saya al verlo fue tan inesperada que no pudo ocultar su sorpresa y palideció de forma inmediata, ante tal impacto, el visitante de forma muy preocupada le explica:

- Sé que mi bigote es algo inusual, pero no tiene nada de qué alarmarse señorita Esllor, permítame presentarme, soy Fritzgard Logadir, pero muchos me conocen como El Consejero porque... aparentemente doy buenos consejos - rápidamente y sin permiso invadió el espacio personal de Saya,  acerco sus labios a la oreja derecha y le susurro - pero el secreto es... simplemente solo escuchar y observar. Es un todo un placer el poder conocerla, señorita - Cortésmente extendió su brazo tomo la mano derecha de Saya por los dedos y le dio un rápido beso en los nudillos.

Saya permaneció muda y quieta con su boca entreabierta, no por tan caballerosa presentación, sino de total sorpresa. Si el señor Logadir y Carson son amigos, no había forma de escaparse de lo que se venía, pensó, tal vez hasta su madre estaba enterada.

- Tu padre me había dicho que eres la mejor de tu clase aunque no me había comentado que eras también una artista, que hermosa pieza de arte llevas entre las manos - Dijo el Consejero. - ¿puedo verla?

- Es una toda una artista, aunque sus hermanas no se quedan atrás, replico Carson al ver que Saya no decía nada.

- Excelente trabajo con la pintura mi niña, es el perfecto regalo para una madre tan querida y devota como Lidya, que envidia, y de la buena, tal vez y en una próxima ocasión te moleste y te encargue una obra de arte como esta, quedaría excelente en mi oficina, si… excelente. Te la pagare obviamente - Después de un hondo respiro, El Consejero se llevó las manos a las solapas de su chaqueta y dijo directamente a Carson - Temo que debo despedirme; el tiempo apremia y debo regresar a mis deberes en Litora y sabes que es un largo viaje, felicítame nuevamente a tu hermosa esposa, Dios mediante nos estaremos viendo pronto Kren.

- Gracias señor. - Respondió humildemente Carson y aunque trato de acompañarlo a la salida, el Consejero no se lo permitió y solo se limitó a decir que no descuidara a Lidya porque quería conocer al próximo varón de la familia.

- Saya - dijo el señor Logadir en un tono serio pero a la vez suave - te diré, que aunque conocí a tu padre biológico, Carson es quizás el mejor padre que una familia como la tuya pudiera tener; después de Dios, la familia es lo más importante, no lo olvides, ¿sabes algo? Si algún día visitan Litora te mostrare un par de fotos que tengo con tu padre cuando trabajamos cerca de un faro en… bueno, es una larga historia para después, hasta luego mi niña, cuídate.

- Lo hare señor Logadir, muchas gracias. - pudo balbucear Saya por educación.

Mientras ella se recuperaba lentamente del shock, analizaba las nuevas variables de la situación pensó que tenía una carta triunfadora al ser conocedora de lo que le esperaba, ya que si el señor Consejero era amigo de la familia, tal vez tendría una especie de patrocinador importante en la competencia a venir, tal vez ni correría ningún peligro, tal vez el Consejero vino a cerciorarse que su atleta este bien para la prueba, tal vez y hasta estaría apostando por ella, - habrá dinero de por medio, que bien! - pensó. De momento el hecho de que todos los de la junta de ancianos la hubieran seleccionado a ella la hacía sentir muy importante, casi ni se interesó en la historia inédita de su padre. 

Carson detallaba la placa que Saya sostenía aun con ambas manos y antes de que ella reanudara su paso hacia su madre, se acercó nuevamente hacia ella y con voz baja le pregunto:

- ¿Saya… extraviaste tu anillo de Pureza? No lo llevas puesto, ¿sabías?

Saya nuevamente palideció, el anillo de pureza que el propio Carson le había entregado en una celebración religiosa y que replantaba un compromiso de castidad hasta el matrimonio entre una joven adolescente y su padre quien se encargaría de protegerla y guiarla, no se encontraba en su mano izquierda como lo había estado por meses, eso solo significaba dos cosas, o lo había extraviado o…

- Se manchó con pintura y algo de barniz, fue un descuido mío - dijo algo temerosa y en forma rápida - pero, no hay de qué preocuparse, no lo he extraviado, se exactamente dónde está - termino expresando en una forma muy segura y calmada lo cual tranquilizo a Carson; esto último no era una mentira, el anillo se encontraba bien guardado dentro de una caja, cuidadosamente enterrada junto a dos abetos en un paraje del bosque sur de Boowdyur frente a la primera señal de transito que da a la interestatal 26.

- Bien, tratemos de no estremecer a Lidya con eso, especialmente hoy, será nuestro secreto, ok?

-Vale - respondió secamente Saya entre dientes. - Vaya idiota entrometido - pensó mientras se alejaba de él con dirección a su madre.

4 de abril de 2014

Extraviado

Quisiera suspirar de nuevo, entre admiracion, amor y cansancio;
sentirte tan junto a mi como si ya nada mas existiera, nada mas.
Como si nunca hubieramos estado cerca y sin barreras 
deseandonos por toda una vida y sin conocernos.
Quisiera poder contemplarte de nuevo, perderme completamente en ti,
perderme en todos esos detalles que te hacen hermosa a mis ojos,
perderme en tus curvas, en la delicia de tus labios, en tu piel,
quisiera perderme nuevamente en el velo enmarañado de tu cabello,
perderme en el aroma de tu cuerpo, de tu transpiracion,
perderme en aquello que alguna vez indecisa y temerosa
llamaste demencia y nada mas.
Quisiera tantas cosas, entre canciones, bromas y sentimientos ilicitos, mundanos
pero sentimientos y placeres que eran solo nuestros,
desearia nuevamente el roce de tus manos, a veces calidas a veces frias,
quisiera escuchar el tono de tu voz, cosas que decias, palabras que yo no entendia,
cosas de un presente eterno, nada mas.
Estar enamorado, ser correspondido... que irreal, que tristeza, que tonteria, 
que maravilla.
En parte desearia que este idilio no acabara, 
solo para poder llegar de nuevo a ese arrebatimiento del que ambos somos hacedores,
tal vez complices, quizas testigos, participes inevitables y nada mas.
Como te extraño y como te deseo... Aun te acordaras de mi?
como se evita que tu recuerdo deambule dia y noche y al final sea solo eso
una imagen, una tarjeta, un globo con un dulce mensaje
un recuerdo y nada mas.

"...hay que ser un tonto para recordar,
pero yo, 

yo no puedo evitar pensar en ti..." 

20 de marzo de 2014

whispering a sweet nothing

I'm not of the kind who seeks, but the kind who just awaits,
I'm just trying to hide my real self from everyone
Just looking for a balance, where I dont bother
Why so impossible?
Sorry... I just noticed that you have been closing your eyes towards me
and still I don't know why?
If I tell you that I don't wanna be that what you want from me,
Would it be condidered a betrayal?
What's disguised inside that distant thoughts?
the real self od us both, our dark enigmas
our real secrets
Ohhh... the trust...
What a terrible double edge weapon.
If I tell you that I don't love you, girl
Would you forgive me?
Actually... would you believe me?
Suppostly I should be laughing, it`s not a big deal
and you recognized that you lied to me;
Ironic
Because I'm just falling apart
And as always I'm just crying

Alone.

Mas allá del rojo y el azul - Capitulo I




Habían pasado tan solo un par de días, pero aun así fueron tan extenuantes como aquel mes de mayo en el que trabajó arduamente en la granja de los Neth para solventar las reparaciones y los gastos que le dejaron su primer y ultima borrachera; Para Mid Vadena los últimos dos días concurrieron como una marejada de acontecimientos sin control, fueron un par de días de aquellos en que quieres olvidar y dejar todo atrás, de aquellos que solo deseabas arrojarte a la cama una vez llegada la oportunidad y escapar del todo el stress, las responsabilidades, el drama de todas esas personas que vienen y van, y olvidar absolutamente todo, pero no era así; aparte de un terrible agotamiento físico, una cantidad de ideas y pensamientos diversos revoloteaban en la mente de Mid, en especial todo su pasado que sin previo aviso había dejado atrás, ideas sobre sus deberes en el trabajo y de las proyectos de la escuela que quedaron inconclusos, pensamientos acerca de la procedencia de aquellas figuras humanas que lo rodeaban y que parecía que clavaban sus miradas en el centro mismo de su alma, si es que en verdad los humanos tenían alma, pensaba también. Mid siempre gusto de manejar un bajo perfil, pero esta vez era el centro mismo de la atención y aunque pensó y debatió en varias formas de huir, sus piernas no respondieron.

No sabía por qué se encontraba ahí, porque lo habían elegido, aunque su tío le había comentado algo en el camino, solamente escucho palabras y frases sin sentido que ya ni recordaba, deseaba no haber estado tan cansado y haber prestado más atención, ahora parecía ser el protagonista en una extraña prueba de la que no sabía mayor cosa a excepción de unos cuantos comentarios que justo ahora le venían a la mente y que alguna vez escucho por ahí, eran algo así como alguien mencionando al amigo del amigo de algún conocido que se fue de viaje repentinamente un fin de semana y jamás se tuvo noticia de él nuevamente, algunas veces se trataba del mejor atleta del colegio, otras veces fue el chico más listo de alguna clase, en otras ocasiones era el carismático o el promisorio exitoso, nunca un joven cualquiera, pero siempre un varón; así que las teorías de una prestigiosa beca sorpresa o de un cambio de domicilio a un lejano pero mejor pueblo no tenían forma de rebatirse; "La Prueba" sin embargo, como algunos denominaban a estas desapariciones,  se había convertido más en un cuento para desmotivar y asustar a los niños estudiosos; sea lo que fuere, ahora Mid se encontraba metido en ese lio, sin saber porque y sin tener conocimiento de lo que le esperaba.

Dado que Mid nunca gusto y procuro socializar, nunca extraño el no volver a ver a uno que otro compañero de clase que repentinamente fue trasladado a otra ciudad, a un trabajo mejor o a una escuela mejor pero siempre se rumoraba que habían sido escogidos para una extraña prueba; todos los residentes de Litora manejaban un hermetismo casi extremo en sus actividades familiares y sus pequeños círculos sociales, desde jóvenes todas las personas en aquella ciudad crecían con esa tendencia. Entre tantos rumores acerca de la Prueba se decían que eran ofrendados como tributos para una raza extraterrestre, que se trataba de un acuerdo de canje con otras ciudades para extender ciertos apellidos y líneas de sangre, también se decía que eran vendidos por grandes cantidades de dinero y bienes a ciertas compañías que acababan de educarlos para ser ejecutivos muy poderosos, otros teorías decían que solo se trataba de un rito el cual  poseía cierto carácter solemne y religioso, algo así como una prueba de fuego, un bautizo, por lo que era un tema que simplemente carecía del total interés para Mid, incluso el tema en sí le importaba tanto o más como el saber lo que iba a desayunar cada mañana; nunca llego a conocer a los pocos jóvenes que los que se decían habían sido enviados, lo cierto es que jamás se preocupó, con tantas personas en un pueblo en el que nadie se interesa mucho en otro alguien, una cara menos a la cual recordar le era indiferente, sin embargo empezaba a arrepentirse de no haber indagado un poco más, odiaba el no poder afrontar lo que se venía por el simple hecho de carecer de la información necesaria, lo consideraba un total descuido, aunque la idea de que se encontraba en medio de una broma colegial paso un par de veces por su cabeza, el hecho de que su tío hubiera sido quien lo llevó y lo entregó como si fuera un paquete lo desconcertaba mucha más, también se le hizo extraño, o al menos eso creía recordar, que fue su propio tío quien durante el camino le menciono su participación en "La Prueba".

Mid no tenía parientes cercanos más que su tío, un hombre robusto, de bigote gracioso y tez blanca pero manchada por el sol, de unos cincuenta años al que todo el mundo conocía como El Consejero y a quien le fue encomendado Mid cuando apenas mostraba sus primeros pasos, sabia por comentarios malintencionados que no tenía relación de sangre con su tío, hasta donde se daba por enterado ya que ese tema era un tabú, ninguno de ellos tenía algún otro familiar, ni en ese ni en los pueblos cercanos, ambos eran simples habitantes en un pueblo muy religioso y encerrado en sus costumbres y que no indagaban en el pasado de los demás, sin embargo existía una diferencia entre ambos:  El Consejero era una persona de respeto en el pueblo, citado casi a diario para importantes reuniones y de quien siempre se esperaba el comentario final de aprobación o desaprobación, incluso su mirada seria y un leve movimiento de su cabeza a modo de consentimiento era suficiente para algunos apurados “aristócratas” y sus problemas o proyectos; se dice que en tiempos pasados fue un comerciante que viajaba por todo el mundo, pero que finalmente se estableció en la comunidad, y junto con los representantes de las familias más antiguas levantaron el pueblo, el cual peligraba con desaparecer del mapa, ya que no encajaba con el progreso exterior y sus habitantes obstinados y achapados a la antigua no permitían intromisión de lo que ellos llamaban “un mundo contaminado”.

Aunque el pueblo de Litora le debía mucho al Consejero, su sobrino Mid Vaddena no era considerado persona de importancia pero gozaba de ciertas libertades que le permitían mantenerse apartado de la mayoría de reuniones sociales y cultos; aunque muy a pesar de su tío, el hecho de que lo mantuvieran excluido nunca pareció molestarle, pero Mid creció como una persona que no alcanzaría los estándares que se esperaba para su edad, era un chico muy listo pero perezoso, de bajas calificaciones y aparentemente pocas aptitudes, obediente pero terco, siempre dispuesto a colaborar en lo que le dijeran pero tan callado y tímido que simulaba orgullo y displicencia, además siempre inquiría en que todo lo que hacían los adultos en sus extrañas y tardías reuniones en el salón mayor de la plaza tenían algún otro significado que el de planear carnavales o resolver problemas con los cultivos, el acueducto o pequeños inconvenientes entre vecinos. Sin embargo poco o nada le importaba esto a Mid, durante los últimos seis meses su apatía y un aparente odio hacia la vida social, así como una expresión de constante amargura y dolor hacia que las personas literalmente huyeran de su presencia, ignorándolo pero permitiendo que fuera el mensajero y encargado de las reparaciones generales en sus viviendas más por respeto a su tío que por su pericia.

Al ser un joven sin muchas responsabilidades y de horario libre, Mid estuvo atendiendo la emergencia presentada el sábado en la noche en el teatro del pueblo, donde al parecer una pequeña chispa originó un incendio que pudo haber consumido varias cuadras enteras de no ser por la oportuna intervención de un improvisado grupo de bomberos armados de baldes con agua, Mid trabajo en el rescate de muebles y losas así como en algunas reparaciones para fortalecer la estructura temporalmente, incluso fue uno de los pocos sobrevivientes al verse envuelto en un accidente en el cual él y otro muchacho que se presentó a auxiliar a última hora quedaron atrapados en el sótano del teatro bajo varios escombros, por lo que sus planes de un fin de semana alejado de la cotidianidad, la religiosidad y especialmente la gente de Litora, se vieron reducidos a un exasperante trabajo de salvamento de materiales en medio de las llamas, de reparaciones  y de una angustiosa espera en una habitación totalmente sellada donde por unos minutos se creyó muerto; había dormido unas dos horas en los últimos dos días, ya que desde el viernes a media noche fue víctima de una cruel broma colegial, al no querer molestar a su tío con acusaciones y problemas, se dedicó a leer su libro favorito y realizar mentalmente las tareas de sus clases de colegio durante la madrugada, tareas que nunca presentaba, no por no entenderlas, sino porque no le agradaba el maestro ni sus compañeros; desde bien de mañana y gran parte del día tuvo que recoger varios repuestos e insumos para su tío en varias partes del pueblo y en la encrucijada al sur del campo de los Lyson, donde se encontraba un deposito en el que descargaban mucha de las cosas enviadas del exterior, este era sin embargo uno de los puntos más retirados del pueblo y que prácticamente se considera como una frontera al que nadie gustaba de ir por ser una planicie árida que se extiende hasta el horizonte con una vieja carretera que parece igualmente pareciera no tener fin, si la gente del pueblo mostraba desinterés por las comunidades vecinas el sentimiento era casi reciproco.

Hacia tan solo unas cuantas horas, pareciera que su tío le había ordenado subirse al carro después de cargar algunas provisiones, no descartaba la idea de un viaje a pescar o algo semejante pero Mid preferiría pasar el tiempo a solas de ser posible, además de que se encontraba mental y físicamente al borde de un colapso, no discutió en lo absoluto durante todo el viaje, pero eso se debía al cansancio. Debía ya ser lunes de madrugada, o eso creía Mid, en este preciso instante se encontraba parado junto a una hoguera y frente a una joven mujer, alguien más a su lado murmuraba cosas inaudibles, solo pudo entender que su vida parecía haber sido comprometida con aquella total desconocida, una niña que por su estatura aparentaba ser de su edad, pero que furtivamente dejo escapar una mirada fría y calculadora a través de la capota de su atuendo, indago en que el rostro de la joven en frente suyo era totalmente desconocido - una extranjera? no conozco a nadie en Litora de ojos azules - pensó. Pero curiosamente eso pareciera no ser una novedad, trato de recordar caras y apellidos pero solo surgieron imágenes confusas que atiborraron su cabeza con temores y prejuicios, creyó que había estado parado por varias horas en el mismo punto donde todo se repetía una y otra vez y en un pestañear que sintió lo arrebata del momento, recordaba su ensayo de la clase de historia, los detalles del detonante del conflicto que origino la primera guerra mundial al igual que el conjunto de llaves nuevas que Giorgio Coleman había llevado para la reparación de una tubería esa madrugada, su pensamiento  giraba en torno a su muñeca ensangrentada como parte de aquel extraño ritual en el que se encontraba así como en los colores nuevos (especialmente los rojos) de las etiquetas de las latas de pintura con fabricación en un pueblo de nombre desconocido para él y que se encontraban en la lista de insumos de su tío; la altura de la llamarada del fuego del teatro así como las caras cubiertas de hollín de los rescatistas en el lugar, fórmulas matemáticas y las palabras rebuscadas de otro trabajo escolar sobre de importancia de ciertas especies de insectos en los cultivos agrícolas de la región se mezclaban con frases desconocidas de la figura encapotada que daba vueltas alrededor de los jóvenes, las chispas de la soldadura con la que consiguieron cortar el hierro de la tapa de una caldera se mezclaban con las chispas de la hoguera que parecía más la quema de una bruja; se acordó de la primera vez que vio el fuego  en una pequeña hoguera que su tío y unos amigos realizaron un octubre ya muy lejano cuando era un niño, lo comparo con el fuego extendiéndose por muros y el techo de los pasillos del teatro, la hoguera a su lado era muy diferente, se imaginó en una Europa medieval, recorriendo Francia, luego se le vino a la mente Rusia, Alemania y otros países que estuvieron en guerra durante el siglo pasado y en los cuales él estuvo interesado en visitar algún tiempo atrás, se acordó también que el reloj en el coche de su tío estaba descompuesto y nunca supo a qué hora le habían ordenado que se subiera al vehículo, ni cuanto había durado realmente el viaje, pensó que era sábado de madrugada aun, pero el calor de la fogata en frente suyo le recordó el pesado verano que se hacía más evidente justo al medio día.


Mid estaba perdido, cerró los ojos fuertemente, concentrado y a voz baja se decía a si mismo su propio nombre una otra vez, por lo que pudo escuchar su nombre completo ser pronunciado junto con otras palabras en un dialecto totalmente ajeno para él; por un instante supo que se encontraba muy lejos de Litora, cercado de mucha gente vestida como los druidas de los que también había leído alguna vez, con su brazo derecho extendido y paralelo al de su compañera quien también mostraba una molestia por la cortada causada en su muñeca, el fuego a su lado ardía con más intensidad, y el calor se volvió insoportable, justo cuando empezaba a desvanecerse noto que los ojos de la muchacha en frente suyo eran cafés, no azules, luego sintió una mano sobre su hombro derecho, era de la persona que había estado hablando un sermón incoherente alrededor suyo por largo rato, este pronuncio su nombre completo: Mid Vadena, seguido del nombre de su acompañante Saya Esllor, se percató que la joven parecía estar en trance como si estuviera orando, sus labios se movían rápidamente pronunciando frases que no lograba escuchar claramente, abstraída como si pretendiera ignorar su situación, el ambiente se tornó aún más insoportable, pesado y abrasador; acto seguido todo fue solo oscuridad.