Las ocho menos veinte de la mañana, un martes cualquiera y como cualquier otro día de una semana normal, la fachada del almacén y taller de la "Ebanistería Super" no aparentaba nada fuera de lo común mas que ser uno de veinte almacenes que venden muebles feos y mal hechos en esa misma calle, sin embargo en el segundo piso, el temido "Cartel de Cirilo" se hallaba reunido bajo ordenes de "El Parcerito", fue una de esas reuniones rapidas, pero productiva; ya estaba todo programado y resuelto a los diez minutos de haberse iniciado; el "Kevin" ni siquiera había llegado con el desayuno por estar coqueteandole a la mesera de la cafeteria de la esquina cuando ya todos los integrantes del cartel salieron hacia diferentes direcciones de la ciudad para llevar a cabo sus misiones, desde recoger dinero de prestamos, asustar a algunos dueños de locales comerciales, comprar y/o repartir ciertos insumos y mercancia hasta el secuestrar o matar a ciertos objetivos, eso ultimo era lo que pasaría durante todo el dia hoy porque "El Percerito" había amanecido de muy malas "pulgas" y el negocio no iba muy bien este mes, lo único que podría arreglarle el día seria su preciado desayuno; el "Kevin" sin embargo se había ganado la lotería esa mañana, o eso creía el; Valentina, la mesera de la esquina solo había ido a llevar una constancia de incapacidad de dos días por una falsa fiebre, lo que los amigos de colegio que se volvieron doctores hacen por una sonrisa picara... En fin, el "Kevin" iba a llegar a cuarta base, después de semanas de conquista, piropos y miradas insinuantes, sin embargo cuando ambos se subieron al taxi que los llevaría a un modesto motel en el centro de la ciudad, nuestro galán no se percato de haber dejado su teléfono celular en modo avión junto a la bolsa llena de croissants en una de las mesas de la cafeteria.
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